Correa-Calderón, un Ronsel de vanguardismo

Norah Borges, ahora redescubierta por Argentina, publicaba en la revista gallega hace casi un siglo

UNO DE LOS momentos culminantes de Evaristo Correa-Calderón (Baralla, 1899), en su camino por la originalidad lo encontramos en 1924, materializado en la fundación de la revista Ronsel, cuyos seis únicos números siguen llamando la atención dentro y fuera de Galicia, no sólo entre los estudiosos del ultraísmo, movimiento en el que se inscriben algunos de los colaboradores, sino por su influencia en la cultura de Galicia y su fundación en la tradicionalista ciudad de Lugo.

Hoy se cumplen los 121 años del nacimiento de Evaristo.

Dice Juan Manuel Bonet sobre los ultraístas: “Yo tenía un tío abuelo, Evaristo Correa Calderón. En su juventud primerísima llegó a Madrid desde Lugo y estuvo en la tertulia de Pombo. Le retrató Solana y era amigo de Cansinos, Barradas… Sacó una revista en 1924 en la que colaboraban Ramón, Norah Borges y otros. Mi contacto con ellos viene de ahí”.

La misma Norah Borges que descubren los argentinos a partir de una exposición inaugurada el pasado mes de enero, la hermana de Jorge Luis que busca las vanguardias en España, une su nombre al de la revista y en Lugo se habla de ella con familiaridad desde hace un siglo.

A lo largo de los meses de enero y febrero del 24, la prensa gallega anuncia la aparición de Ronsel y Evaristo, que ya es un nombre conocido, garantiza que la revista no será una más de las que nacen y mueren sin dejar huella.

Evaristo comparte la dirección con Álvaro Cebreiro. Ambos prometen que Ronsel reunirá en sus páginas las producciones de los jóvenes valores gallegos, “hoy dispersos por la carencia de un órgano, de ponderada intención

estética”. Ésa era la misión, “llenar un vacío y socorrer una impostergable necesidad”.

Hay más pistas en el anuncio. La revista se va a editar en la nueva imprenta que Manuel Palacios instala en Obispo Izquierdo nº 8, al que le sugieren las colecciones de tipos que debe adquirir para responder a la estética ansiada por los promotores de Ronsel. Todo está perfectamente estudiado por María Victoria Carballo-Calero (Academia Gallega de Bellas Artes), o por el propio Evaristo cuando lo recuerda al cumplirse los cincuenta años de la aventura, en 1974.

Correa anuncia que Ronsel saldrá en formato plaquette, “tan en boga entre las publicaciones vanguardistas francesas y alemanas”. ¿Y qué es eso?, se preguntarían los lectores poco habituados al lenguaje de imprenta. Pues nada de particular, sencillamente, un folleto. Ocurre que la estética de los formatos plaquette se aviene bien con la poesía de vanguardia y una obra en plaquette parece más rompedora que en un libro.

Evaristo, que no da puntada sin hilo, no solo se decanta por el folleto, sino que con él obtiene el efecto deseado.

¿Quiénes son los otros que andan por allí? El staff se completa con los redactores Francisco Luis Bernárdez, desde Vigo; Eugenio Montes, en Ourense y también conquistado por el ultraísmo, Jesús Bal y Gay, radicado en la Institución Libre de Enseñanza de Madrid; Bonome, en Santiago; Luis Pimentel, más pintor que poeta en Lugo; Fernández Mazas en Ourense; Manoel Antonio, en Santiago; Jesús Carracedo, entonces en Nueva York; Angel Johan, Álvaro Gil y Domingo Carvallo, los tres en Lugo.

A este núcleo duro hay que añadir una nómina de colaboradores muy notable, en la que encontramos a Teixeira de Pascoaes, María Mercedes F. Pimentel, Noriega Varela, Rafael Cansinos-Assens, Castelao o Benjamín Palencia, con la ya citada Norah Borges.

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