Fiorella Faltoyano, descendiente de dos alcaldes de Lugo

Su padre fue el regidor de Pantón, Manuel Pardo Arias y su bisabuelo, el de Monforte de Lemos, Manuel Arias Rodríguez

LA ACTRIZ EMPEZÓ su carrera muy joven. En febrero de 1967, cuando tiene 17 años y ya acumula mucho currículo televisivo, Ángel de la Vega publica en El Progreso que Fiorella Faltoyano (Málaga, 1949), es de San Cosmede de Fiolleda, en Monforte de Lemos, un topónimo que se descubre camuflado en el nombre de la muchacha.

La verdadera historia de Fiorella se irá descubriendo por capas hasta que ella misma la cuente en primera persona, aunque en ese largo proceso siempre hay algún dato inexacto o que se esconde.

Durante sus primeros 62 años de vida, los papeles oficiales de Fiorella la consignan como nacida en Madrid tal día como hoy, el 10 de febrero de 1950. Solo al cabo de ese tiempo se descubre que viene al mundo un poco antes, el 19 de octubre de 1949, en Málaga. Y Ángel de la Vega, la hace de Fiolleda. Demasiadas cunas para un único bebé.

Su nombre también sufre vaivenes. Comienza siendo María Esperanza Gil Paradela, los dos apellidos de su madre, luego se transformarán en el artístico de Fiorella Faltoyano, como dijo ella, para darse “un tinte italiano”, aunque en realidad era monfortino.

Su madre, María Asunción Gil Paradela Arias, con familia en Pantón y descendiente de un anterior alcalde de Monforte, Manuel Arias Rodríguez, la tiene como fruto de sus relaciones con Ramón Pardo Arias, alcalde de ese otro municipio del sur lucense, Pantón.

Mas como al poco de nacer, María Asunción se casa con el italiano Juan Renzi y éste la adopta como hija, sus apellidos pasan a ser Renzi Gil y sus nombres, Esperanza Blanca Fiorella, o en otro orden.

Más adelante, separada su madre de Renzi, Fiorella, que tiene once años, descubre que no es hija de quien creía, ni de quien es la nueva pareja de doña María Asunción, el rumano Constantino Faltoyano, sino del alcalde de Pantón.

El monumental lío de identidades se cierra cuando Fiorella renuncia a los otros nombres y a los otros apellidos para elegir el Faltoyano, que tampoco es italiano como piensa la gente, sino rumano.

Ella deja hacer a los periodistas cuando la tratan de italiana y siempre mantiene en el aire parte de las verdades y parte de los errores.

El temprano reportaje de Ángel de la Vega centra la atención sobre la pista correcta para saber el origen de la actriz, aunque la información completa de lo ocurrido tardará en saberse por completo.

De la Vega reproduce este diálogo con ella:

_ Pertenecemos a una antigua familia, bastante conocida, de una bella y simpática aldea de Monforte.

_ ¿Cuál es el nombre de la aldea?

_ Fiolleda.

_ ¿Conservan algo allí?

_ Sí. Aún conservamos la vieja casa solariega.

Es decir, que ya en 1967 en Lugo se sabe el vínculo, aunque no se precise cuál es. En ese tiempo y mucho después, las revistas del corazón hablan de la italiana Fiorella.

Antes y después de su pregón de las fiestas monfortinas el año 2015, se desvelarán todos los extremos de su vida, que como dijo entonces, “debió comenzar aquí”, es decir, lo que escribió De la Vega cuarenta y ocho años antes.

Con solo 17 años, Fiorella ya había protagonizado la novela El sistema Pelegrín, de Wenceslao Fernández Flórez y episodios de Tiempo y Hora, de Jaime de Armiñán, Historias para no dormir, de Narciso Ibáñez Serrador, Y al final esperanza…, de Antonio Gala, Diga 33 y Estudio 1. Luis Escobar la hace debutar en el teatro Eslava con La Bella de Texas, al lado de Nati Mistral.

Y todavía faltan diez años para Asignatura pendiente.

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