Aquel culo

Al escuchar a Moratinos anunciando que ya no hay obstáculos para que ZP visite los Estados Unidos y se entreviste con Bush, el recuerdo nos lleva a noviembre del pasado año, cuando el mismo ministro niega la existencia de esos obstáculos y se felicita por la victoria de Bush, como si realmente le hubieran dado el alegrón de su vida.
Vamos a pensar que Moratinos estaba más lejos de la verdad en noviembre que ahora y por lo tanto daremos por buena la versión de que el emperador de la Casa Blanca permanece agraviado por el presidente de los españoles durante estos meses, pero que ya no lo está.
Como nuestra fidelidad nos hace estar al lado del presidente, y no del otro, por muy emperador que sea, tratamos de averiguar lo que ha pasado y nos encontramos al candidato ZP que permanece sentado al paso de la bandera norteamericana, o sea, 266 millones de ofensas en un sólo gesto. Después retira las tropas del Irak, en cumplimiento de su promesa electoral, y en Túnez anima a que todos los países hagan lo propio. Se vuelca en la campaña a favor de Kerry y cuando comprueba que Bush es reelegido, comienza un via crucis expiatorio con ridículos encuentros que duran menos que la cópula del colibrí, pero donde se le puede ver sumiso y sonriente ante el capo di tutti capi.
Salta a la vista que en todo ese proceso se han cometido errores de bulto y de estrategia que se tratan de enmendar con rectificaciones. Si alguien llegó a creer que ZP desafiaba al gigante con una política de claro enfrentamiento, ahora se topa con un ministro de Exteriores que dedica buena parte de su jornada a limar asperezas, como si en algún momento se nos hubiese ocurrido desmantelar las bases de Rota y Morón, la decisión lógica si llega al poder quien no despega el culo de su asiento al paso de las barras y las estrellas. ¿O pensaba que el feo se lo estaba haciendo sólo a Bush y a Aznar?

Comenta