En el diván

Es el día de reflexión y algunos políticos _ San Gil, ZP, Ibarretxe y Permach _, acuden al psicoanalista para consultarle su inconsciente. Se tumban en el diván y comienza la sesión.
El sueño de María San Gil consiste en que después de una legislatura, y cuarto y mitad de otra, sus hijos y los hijos de Joseba Permach, y los de Josu Jon Imaz, y los de Ainhoa Arteta coinciden en un bar tomando vinos y no se parten la cara ni cuando están ya bien cocidos. De los hijos de Patxi López no dice nada, pero si quieren ir, que vayan también y pidan txakoli Arritxola, que ella invita a las primeras rondas.
ZP ha tenido otro sueño muy parecido. Aparecen San Gil y López y se dan la mano. Después llega Ibarretxe y también se da la mano con los otros dos. No aparece nadie más, pero se supone que todos los personajes oníricos que puedan salir a continuación también chocan esas cinco, como se hace en cualquier parte del mundo para demostrar que no llevas un cuchillo entre los dedos.
Como no podía ser menos, Ibarretxe también ha alcanzado el rapid eye movement, o REM, y estando en ello sueña que “ahí, en España” todos observamos con cara de panolis lo que él y los suyos, vascas y vascos de acrisolada raigambre euskalduna, hacen y deshacen “aquí, en el País Vasco”. Mientras dura el sueño, las fábricas textiles no dan a basto para surtir de tantas camisetas nacionales como demandan las selecciones deportivas, que es lo que realmente le entusiasma de todo esto.
Finalmente, el psicoanalista le pregunta a Permach qué imágenes ha visto él en su fase REM y éste le dice: “Mi sueño fue muy sencillo. En él aparecían todos estos señores adormilados con sus ensoñaciones año tras año, mientras nosotros permanecíamos bien despiertos”.
Los cuatro personajes pagan al galeno y cada uno se va por su lado sabiendo que tienen sueños para rato.

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