Nicanor García, desgraciado mozo de jaulas

Hace hoy 99 años muere atacado por los leones del circo que debe cuidar por culpa de un despiste suyo

LA HISTORIA DE Nicanor García (Lugo, 1905) es breve, sin embargo, en torno a él se pueden contar acontecimientos que enlazan distintas décadas.

Durante varios años, entre el XIX y el XX el domador de leones Félix Malleu se gana la vida, no solo con su espectáculo de fieras, sino durmiendo con ellas en el Circo Colón de la plaza de Santa Bárbara de Madrid.

Seguro que Ramón Pernas sabe algo de eso. La gente podía verlo roncar a cualquier hora dentro de la jaula y a cambio de la temeridad le dejan unas monedas.

La vida de Malleu forma constantes dientes de sierra que van de la fama al olvido, de la gloria a la miseria, de los leones a los muñecos. Su vida de domador inspira una obra de Pilar Millán Astray, y como marionetista suscita el interés de Buñuel y Lorca.

En enero de 1921, cuando ya ha abandonado las fieras y se dedica a los títeres, un periodista madrileño, Diego San José, publica toda su trayectoria en un artículo nostálgico y de homenaje, pues Diego lo recuerda siendo el primer domador que mete la cabeza en las fauces de un león, durmiendo con ellos, o luchando a brazo partido contra dos ejemplares que se le escapan de la pista cuando participa en la Feria de Navidad de Valencia, que casualmente se está celebrando en esos mismo días.

La fuga de Malleu _ la de sus leones _, sucede el 12 de enero de 1900, veintiún años antes. Se incendia el circo Feijóo y los dos machos del domador, Fortuny y Conde, campan por las calles valencianas como el toro que mata Fortuna, por las de Madrid.

Hieren a tres peatones, pero gracias a la habilidad de Malleu y a la valentía de su ayudante, José Sánchez Agudo, consiguen devolverlos a la jaula sin mayores desgracias.

Pero, ¿y nuestro Nicanor García? ¿Qué pinta el lucense en todo esto?

No sabemos cuándo sale de Lugo Nicanor García, pero háganse a la idea. El 21 de enero de 1921 tiene 16 años y lleva dos meses trabajando a las órdenes del domador de leones belga Arthur Delhayer, también escrito Delhayenn.

Atiende las jaulas, da de comer a las fieras y ayuda a transportar todos los utensilios necesarios en pista para el espectáculo.

Cuando el periodista Diego San José publica en Madrid un recuerdo de la fuga de los leones de Malleu en la Feria de Navidad de Valencia el 12 de enero de 1900, Nicanor sale de limpiar una jaula instalada en la Feria de Navidad de Valencia de 1921 y la deja mal cerrada.

En ella están los cinco leones de Delhayer. El muchacho vuelve atrás para enmendar su error, pero ya es demasiado tarde. Uno de los felinos, el llamado Verdura, se ha dado cuenta del despiste y aprovecha la rendija para escapar.

Ahora el obstáculo en su fuga es Nicanor, que acaba de dar los gritos de alerta. El animal descarga un zarpazo contra el joven y le arranca el cuero cabelludo. Delhayer ya está frente a la jaula cuando otros dos se ceban en Nicanor.

El belga se hace con una barra de hierro y gracias a su autoridad frente a ellos y a su valentía, logra reconducir a los cinco sin que alcancen los espacios públicos como habían hecho los dos de Malleu veintiún años antes.

Arthur y Nicanor son trasladados al hospital valenciano y mientras el primero es dado de alta el mismo día, su joven ayudante permanece ingresado en estado gravísimo hasta que fallece tres días después.

La ciudad vive una psicosis de fugas y carnicerías. La noticia el 29 de enero es que se han escapado cuatro leones que deambulan por Valencia.

Al día siguiente, el periódico debe rectificar. No eran leones, sino mulos. Pobre Nicanor. Qué vida tan corta.

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