El cura que acabó con Mamede Casanova

El sacerdote villalbés Prieto Poupariña era párroco de O Freixo cuando el bandido acude en busca de ayuda

DURANTE AÑOS, MAMEDE Casanova _ alias Toribio Mañón, o neto de Balseiro, el teniente de Luis Candelas… _, es un bandido legendario en toda España. Sus andanzas, sus fugas, las fotografías de su estampa de galán, y las dudas sobre la autoría de algunos de sus delitos, logran sembrar el terror y cubrirlo de admiración por un igual.

Baste un detalle. Cuando el 9 de julio de 1903 Mamede pasa en tren por Lugo, camino de Santoña, va custodiado por tres guardias civiles, lleva las manos libres y los pies encadenados. El cronista de la ciudad comenta: Como nadie sabía de su paso por la estación, muy poca gente baja a verlo. Es decir, se trata de un personaje popular y los lucenses se lamentan de no haber sido avistados para echarle un ojo, como harían con cualquier afamada cupletista.

Valle Inclán contribuye a la darle notoriedad, pues le sirve para crear el personaje de Juanito Ventolera para “El terno del difunto”, más conocida después como “Las galas del difunto”. El motivo literario es su primer delito destacado, desenterrar a un fallecido para sacarle el traje y presentarse vestido con él en un baile de Cuadrilla de Baixo.

El año 1904, el famoso bandolero Mamede Casanova le pide ayuda al cura de O Freixo _ dentro del actual municipio de As Pontes de García Rodríguez _, para escapar a América, pero el sacerdote avisa a la Guardia Civil y Mamede es detenido.

Ese párroco de San Xoán do Freixo (As Pontes) es Antonio Prieto Poupariña (Vilalba, 1865), nacido en San Xoán de Alba, un hombre que estudia el Bachillerato en el Instituto de Lugo, y cursa después Filosofía y Teología en el Seminario de Mondoñedo, donde dice su primera misa cuando tiene 23 años y de allí es destinado como coadjutor a Vilalba.

Más tarde se traslada a Ferrol, nombrado coadjutor de la parroquia del Socorro, y en 1891, lo destinan a la de O Barqueiro. Vendrán después sendos nombramientos para la parroquia de Santiago de Bravos (Ourol) y para la de San Nicolás de Neda, antes de ser párroco de O Freixo, donde su vida se cruza con la de Toribio en 1902.

Tras el episodio, Prieto Poupariña pasa de ser un desconocido a héroe, y de héroe a traidor, pues se le acusa de disparar contra Toribio, pero es falso. También se le reprocha haberse quedado con el dinero de la recompensa _ 1.500 pesetas _, sin repartirlas con quienes participan en la captura, tal como les promete.

Pese a ello, el propio bandido manifiesta que no le guarda rencor por haberlo denunciado y de hecho, gracias a él, el personaje se consolida como mito.

Prieto será nombrado canónigo de la Seo de Urgel el año 1904 y en 1909 pasa después a desempeñar el cargo de arcediano en la Catedral de Almería. En 1916 ejerce en Cuenca como arcipreste; en 1918, deán en Almería y en 1927, en Jaén. A todas estas mantiene relaciones con las más altas instituciones del Estado, empezando por Alfonso XIII, del que es confesor.

Es camarero secreto de S. S.; tiene la Cruz de primera clase de Beneficencia y es comendador de número de la distinguida Real Orden de Isabel la Católica.También recorre gran parte de Europa, Estados Unidos, México y Cuba en viajes de estudios.

Mamede negará los crímenes que le achacan. Tiene la barba muy crecida, pues no se afeita desde hace tiempo para disimular su rostro. Dice, bravucón, que tiene escondidos muchos cartuchos de dinamita con los que volar el cuartel de la Guardia Civil. Con su caída se descubre un verdadero arsenal de armas y sus captores no se explican cómo puede llevarlas encima todas ellas. Una escopeta de dos cañones, dos revólveres, gran número de cartuchos de perdigones, varios frascos de pólvora y una gran navaja de muelles.

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