Dos opciones para defraudar

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno: De nuevo le escribo, como no podía ser de otra manera, en un día tan gozoso para usted, como infausto para quienes no compartimos su interpretación de lo que significa ser presidente de todos los españoles. Ahora bien, si la ley le ha permitido llegar hasta aquí, adelante con los faroles, nunca mejor dicho, porque a usted lo de farolear se le da de miedo.

Bien, dialoguemos. Supongo que al menos admitirá que ahora mismo hay como mínimo dos grupos de españoles que interpretan la ley y su espíritu desde dos puntos de vista diametralmente opuestos. No ya por comprar el voto de Teruel Existe con una miserable derrama de prebendas particulares, que eso entra dentro del campo del delito común, sino por comprar el de otros, a izquierda y derecha de esa provincia, mediante el chalaneo infame de tierras y competencias.

Es tan grave la interpretación que en este caso no vale pensar que cada grupo está en posesión de un cacho de la verdad, porque no. O arre, o so, pero los dos no pueden convivir creyéndose ambos dueños del terruño.

Usted ha hablado para unos y actuado para otros. ¿A cuál de los dos ha engañado? ¿O a cuál va a engañar? Sabe que se ha metido en un callejón sin salida. Mejor dicho, la tiene, pero sea cual sea, se habrá garantizado que defrauda a bastantes.

Ni que decir tiene que si los engañados son sus actuales colaboradores, es posible que dure poco en ese magnífico dormitorio renovado de La Moncloa, donde todo es nuevo para que no huela a Rajoy. Pero no se preocupe, en ese caso muchos estaríamos dispuestos incluso a mantenerlo en la historia como un político leal, raro, pero leal.

Si los defraudados somos nosotros, pues qué quiere que le diga. A lo mejor usted acaba esta legislatura siendo alcalde de Alcantarilla (Murcia), y gracias.

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