Uvas de consenso

¿Qué tal le sentaría a Gayoso?

A la atención de doña Cristina Pedroche: Estimada señora de Muñoz, yo quería haberle visto campaneando para descubrir cuanto antes el traje que le habían endilgado este año tan crucial, pero me fue imposible de todo punto.

En el salón donde nos encontrábamos, los pedrochistas fuimos tildados de mirones y de otras lindezas que no soy capaz de reproducir aquí, y eso que no me ando con chiquitas. Otro sector se decantó desde los primeros momentos por la TvG al grito de: “A xente é adicta a Gayoso e Benedicta!”

El resto de las cadenas también tenían partidarios y detractores, de modo que la elección de la emisora no fue asunto baladí en los minutos previos. “Yo nunca tomo las uvas _ declaró el portavoz del sector disidente _. Las campanadas agravan el cambio climático y además espantan a los cormoranes moñudos en su fase de nidificación”.

Aquello era muy serio. Te podías estar metiendo la primera uva y aparecer Greta en holograma para espetarte eso de ¿Cómo te atreves?

Por fin, cuando ya estaban encima los cuartos, hubo consenso y optamos por ver dos campanadas en cada emisora. El que dijo que nunca las tomaba se encargó de ir cambiando los canales y pese a la dificultad intrínseca que supone un manejo del mando a nivel experto, todo salió a pedir de boca, o sea, que no hubo atragantados.

Comprenderá, doña Cristina, que en esas condiciones poco traje vislumbré, aunque terminada la ceremonia tribal, o danza de la suerte, nos fuimos todos a vérselo, como corresponde a unos acendrados fisgones.

Debo decirle para su disgusto que apenas ha llamado la atención del respetable. Ni usted, ni esa coraza áurea que le impedía moverse con naturalidad.

Lo siento. Pruebe el año que viene con Pertegaz, que siempre fue una garantía.

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