La garganta de Cayetana

Señor don Ángel Mascarell, concejal de Cultura de Ador (Valencia): He leído su sesuda reflexión sobre la garganta de Cayetana Álvarez de Toledo y su agudo dictamen en el que sostiene la aparente existencia allí de un pene con sus dos testículos.

Al margen de mayores honduras sobre su comentario, me apresuro a comunicarle que me parece usted tonto del orto, dicho en porteño, y que esa impresión, unida al cargo que desempeña en su ayuntamiento valenciano, me permite imaginar que no es proclive a la organización de actos de elevado voltaje en su área, como podría ser algún seminario sobre Epistemología temprana en Bertrand Russell y su relación con el existencialismo, ni siquiera, Azorín y el paisaje.

No, no es su línea. Usted es más de montar esos cursillos tan modernos sobre Cómo hacerse un dedo mirando al Mediterráneo, y todo lo que suene a guarrindongo.

Al leer sus pajas mentales sobre la interminable garganta de Cayetana _ que ciertamente es notable de tamaño _, recordé de inmediato el chiste de ese padre que va al colegio de su hijo para protestar de que al niño le atribuyan una mente calenturienta por interpretar todos los dibujos en clave sexual, y cuando a él le ponen delante dos paralelas, reacciona diciendo: “¡Hombre! ¡Es que pintan ustedes cada cosa!”

Bueno, pues ya sabemos quién era ese padre, o ese hijo, ¡usted! El hombre que pasó por este mundo viendo un pene en el esternomastoideo de las chicas. Si lo perfecciona un pelín, hasta podría ir con una barraca por las ferias.

_¡Y ahora una foto de Andrea Levy! ¿Qué ve en ella?

_ Ganga y la tribu Obembe retozando en un maizal tras la danza de las cosechas.

_ ¿Qué les dije? ¡Un fenómeno!

Pues nada, a seguir en esa línea y manténgame informado de cuantas cosas vaya viendo en su concejalía.

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