Carrascal, el periodista que se hace en Lugo

Hoy cumple 89 años el periodista que en la ciudad adquiere conocimientos suficientes para sus carreras

TODO EL MUNDO sabe que José María Carrascal (El Vellón – Madrid, 1930), no nace en Lugo, aunque cuando habla de la ciudad su relato se inunda de rincones, de personajes y de hábitos idénticos a los de quienes sí lo hicieron hace cosa de nueve décadas, como el doctor Carril, que está hecho un mozo rebuldeiro.

José María es vellonero y le ha recetado el médico que escriba una columna cada dos días, lo cual cumple a rajatabla. Y hablando de cumplir, hoy le caen 89 tacos que bien podríamos llamar tacos de vellón por lo mucho y valioso de su trabajo, cuya última obra atestigua cómo encara la existencia: Todavía puedo. Y tanto.

Su relación con la ciudad la cuenta en la Antoloxía da memoria de Lugo, realizada por El Progreso:

_Vengo a Lugo cuando tengo seis años, el año 1937 del siglo pasado. Estábamos pasando el verano en la montaña leonesa, cerca de Pajares, en el pueblo de mis abuelos, Folledo de Gordón, y quedamos en la zona republicana. A mi padre se lo llevaron al frente. Perdemos contacto con él. Quedamos en la casa de mis abuelos mi hermano, dos años más joven, mi madre y yo. Así que allí pasamos un año salvaje, sin escuela, sin enterarnos realmente de la guerra.

_ Mis tías vivían en Lugo. Una de ellas era Elisa, inspectora de Primera Enseñanza, a la que muchos recordarán. Ellas seguían en el mapa el avance las tropas y cuando se inicia la ofensiva desde La Robla para liberar Oviedo, como su padre había sido militar y tenían buena relación con los oficiales del Ejército de Franco, les dijeron: “Mañana toca la entrada en Oviedo”. Y se presentaron en un coche detrás de las tropas. Mi madre les oyó hablar a los soldados y dijo: ¡Son gallegos! Esto fue por la mañana. Por la tarde aparece por allí un taxi de León y dentro, dos señoras con sombrero. El taxista nos llevó a León y allí cogimos el tren y nos vinimos a Lugo.

_ La impresión de Lugo fue considerable, pero a las pocas horas bajamos al Cantón y nos hicimos con la nueva geografía. Los niños se establecen enseguida. Mi madrina vivía primero en la calle Quiroga Ballesteros, pero en cuanto se terminó de construir la llamada casa de Roca, en la Plaza de España _ actual Praza Maior _, se traslada al cuarto piso de allí, y detrás vamos nosotros. Manolo Roca, el hijo del médico que era bastante mayor que nosotros, fue una de nuestras primeras amistades. Recuerdo preguntarle el sentido de las palabras que desconocía. En el primer piso había un sastre, Ismael, y con sus hijos también jugábamos. En esa casa pasamos dos años.

_ Poco antes de terminar la guerra aparece mi padre en un campo de prisioneros y aunque él se había pasado, hubo que justificar que era un hombre de derechas que se lo habían llevado para hacer trincheras.

_ A mi madre, que era maestra, le dan una escuela en la calle de Santiago y allí voy yo.

_ Ingreso con nueve años en el Instituto, un año más joven que mis compañeros y a esas edades, un año es mucho. Yo siempre he hecho el Bachillerato con la lengua fuera. De modo que paso los siete años de Bachillerato en el viejo Instituto de la calle San Marcos, que dejaron en mí una impresión imborrable. Todo lo que sé lo aprendí en aquel instituto.

_ Mi padre me obligaba en vacaciones a preparar una asignatura del curso siguiente y a escribir una redacción diaria sobre cualquier cosa, los árboles, pues los árboles; una tormenta… y así un día tras otro. Posiblemente ahí nace el periodista, el escritor y todo. La verdad es que se me daba bien.

2 Comentarios a “Carrascal, el periodista que se hace en Lugo”

  1. forneas

    Felicidades a <José María. Hace años, me lo encontré en Lugo. Fue tal la sopresa
    que no me dio tiempo a hablarle-

  2. Ramón

    Muchas felicidades a D. JOSÉ MARÍA, con su forma de hacer periodismo, personal e intrasferible. Que siga muchos años en la brecha, lo necesitamos.

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