El niño de Friol que acabó con la viruela

Hace 216 años parte de A Coruña la Expedición Balmis y muere en Lugo Camilo Maldonado

EN UNA TV movie de 2016 titulada “22 ángeles” se narra la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna. Es la historia del viaje que partiendo de A Coruña el 30 de noviembre de 1803 bajo la dirección de Francisco Javier Balmis, va a conseguir la erradicación de la viruela en el mundo.

Estamos pues en el 216 aniversario de aquella magnífica iniciativa, una de las que siempre se recordarán como hitos de la medicina.

La clave de su éxito radica en la utilización de 22 niños gallegos como reservorios de la vacuna que la mantienen fresca en sus cuerpos a medida que la reparten “brazo a brazo” en los distintos puertos a los que llegan con su preciosa carga.

Ninguno de los llamados niños vacuníferos regresa de la expedición, lo que da mayor idea de su sacrificio.

Jenner, el descubridor de la vacuna, declara: “No imagino que en los anales de la Historia se halle un ejemplo de filantropía tan noble y excelso como éste”. Y Humboldt recalca: “Este viaje permanecerá como el más memorable de la Historia”.

Uno de esos 22 niños es de Lugo. Se llama Juan Antonio, tiene 6 años y ha nacido en la parroquia de Santa María de Xiá (Friol, 1797), aunque entregado en la inclusa del Real Hospital de Santiago, será criado hasta esa edad por una familia de Santa Cruz de Ribadulla, en Vedra.

Ahora bien, no son 22 los niños utilizados, sino 28, veintidós gallegos y seis castellanos. Estos últimos seis son devueltos a la Casa de Desamparados de Madrid, entre otros motivos, por salud y porque ya han servido como portadores. A partir de ese dato y en justicia, hay que considerar que todos son héroes y todos forman parte de la expedición. Por lo tanto el título del telefilm más adecuado habría sido “28 ángeles”.

A la hora de evaluar las mayores posibilidades de éxito, las autoridades consideran que los niños procedentes de Madrid tenían más posibilidades de haber padecido la enfermedad y presentar mayor resistencia a la vacuna. La elección se decanta también hacia los niños gallegos, pues presuponen que su origen más cercano a la costa les permitirá afrontar con mayores garantías esa larga travesía marítima, aunque su cuna hubiese sido Friol, como Juan Antonio.

Uno de los seis descartados es Camilo Maldonado, un muchacho de once años con un apellido que sugiere orígenes gallegos, aunque su nacimiento haya sido madrileño.

Al pasar por Lugo el 14 de diciembre, cuando viaja de regreso a Madrid, fallece y es enterrado en la ciudad, convirtiéndose de esa forma en la primera víctima de la expedición, en el primer héroe de la viruela.

La historia lo va a castigar todavía más, pues al no regresar a Madrid, en muchas narraciones su nombre ni siquiera aparece, y así nos encontramos que los seis sólo son cinco: Andrés Naya, Domingo Naya, Antonio Verediaa y Vicente Ferrer.

En Lugo no existe la más leve referencia ni al héroe Juan Antonio de Friol, y al héroe Maldonado. Del primero no se sabe dónde muere. El segundo sucumbe en la ciudad, pero de ninguno hay en ella, ni en la provincia memoria de su contribución contra la viruela, pese a haberlo intentado en 2010 la actual diputada Ana Prieto.

Quizás ahora, desde sus nuevas responsabilidades y con el empuje de la producción televisiva que habrá divulgado el hecho, sea un momento más oportuno para el necesario recuerdo y evitar que un día alguien pueda echar en cara a esta ciudad y a esta provincia que ignoren lo que en ellas ha ocurrido, incluso cuando se trataba de acabar con la viruela en el mundo.

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