Germán Alonso, padre de los Pimenteles

Hace hoy 95 años se inauguran las instalaciones de la Gota de Leche que él dirige

SE CUMPLEN HOY 95 años de la inauguración de la Gota de Leche en la Casa provincial de Maternidad y Expósitos que ocupa la Casa da Viña, es decir, el Castel Gandolfo de los obispos lucenses, antes de convertirse en casa-cuna.

En ese 27 de noviembre de 1924 su director es el doctor Germán Alonso Hortas (Lugo, 1881), casado desde el 11 de febrero de 1917 con la viuda de Luis Vázquez Barreiro, Consuelo Fernández Pimentel Díaz, madre de los Pimenteles.

Persona queridísima por sus pacientes y por todos quienes lo conocen, fue decisivo para encauzar las carreras de sus hijastros, que siempre lo tuvieron como padre. Luis, el poeta, Carlos y José trabajarán con él en el sanatorio familiar de la calle Bispo Aguirre.

Fole afirma que el sanatorio Pimentel dispone del segundo aparato de Rayos X de la provincia, siendo el primero el de Manuel Pardo Baliña.

La inauguración de la Gota de Leche tuvo su gracia. Además de Alonso como director, el acto cuenta con la presencia del abogado Manuel Pardo Pallín, su administrador, y de dos médicos, Ángel Roca Novo, que más tarde la dirige, y el doctor Gallasa.

Acuden el gobernador civil, Varela de Limia y Menéndez; el presidente de la Diputación, Montenegro; el vicepresidente Peña, los diputados Pozzi, Diez Cortón, Velayos, González Lenza y Castiñeiras; el presidente de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad, Sanjillao, y la prensa. Antonio de Cora, por El Progreso.

Se inicia el recorrido en la habitación de los niños destetados. Alonso explica la compra de las cuatro camas existentes gracias a la Diputación. Son pocas, pero se estirarán hasta donde lleguen. Por ejemplo, solo se ocupan tres y la cuarta queda para los casos urgentísimos.

Los partos se realizan delante de otras mujeres embarazadas y algunos alumbramientos se aceleran por contagio.

También visitan el cuarto de las amas, donde ocho orondas mujeres dan de mamar a dos o tres niños cada una, “sentadas en butaquitas de mimbre, formando media circunferencia, risueñas y coloradas”. Antes, cada mujer daba el pecho a cuatro mamones. Hay que contratar a más, dice Alonso.

La Casa todavía dispone de un torno de la vergüenza, que también se visita. Todos opinan que debe desaparecer.

Más niños, ocho o diez, están a cargo de una mujer mayor. Una sala con otras cuatro camas se destina a las que están a punto de parir. Pueden usarse desde el séptimo mes de embarazo.

La Gota de Leche propiamente dicha está en el sótano, en otros tiempos cocina o cuadra. Ahora tiene las paredes blanqueadas y se han abierto ventanas.

Allí existe una esterilizadora, una filtradora, una máquina de llenar biberones, y otros aparatos auxiliares. El poncio las inspecciona una a una y Alonso se las explica. Entonces se decide ponerlas a funcionar. El gobernador Jacobo Varela de Limia se sienta cerca de la desnatadora. Quiere ver cómo funciona.

Y tanto que lo ve. De la máquina surge un chorro de leche que se dirige directamente al sombrero y los pantalones del señor gobernador. Antonio de Cora comenta con gracia el chusco episodio. Es como el champagne que se estrella contra un barco al ser botado, pero siendo la Gota de Leche lo que se inaugura…

Germán Alonso morirá en plena guerra, el 7 de julio de 1937, y su mujer, en enero de 1945. El médico seguía siendo director de la Maternidad. Deja escritas varias obras médicas y un Catálogo de los fondos de la Biblioteca Pública Provincial de Lugo.

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