El fondo Menacho,veinte años de espera

Se cumplen los 32 años de la inauguración de la nueva Biblioteca Pública de Lugo

HACE 32 AÑOS se inaugura el nuevo edificio de la Biblioteca Pública de Lugo, que alberga el fondo Menacho. Que Lugo está en deuda con Benito Menacho Ulibarri (Lugo, 1865) no es un asunto opinable, sino contable. Por una parte, la biblioteca de 6.365 volúmenes repleta de incunables y ediciones difíciles de localizar que él dona a la ciudad tiene hoy un valor material incalculable. Por otra, los sacrificios por los que pasa Menacho para conseguirla le añaden un valor que trasciende lo material.

Su padre, nombrado gobernador militar de Lugo, se casa en dos ocasiones, primero con Antonia Acebedo y Vivero, y luego, en 1859, con Petronila Ulibarri y Blanco, madre del personaje que se va sentir profundamente lucense, aunque tras la adolescencia, su vida discurra alejada de la ciudad. Menacho Calogero fallece en Lugo el 10 de junio de 1877.

En América, antes de finalizar el XIX, inicia su gran obra, la biblioteca, que crecerá a costa de muchas renuncias y sacrificios.

Cuando se anuncia su intención de donar sus libros a la Diputación Provincial de Lugo, un amigo coruñés cuenta en abril de 1950 que la biblioteca es “grande, no sólo por el número de volúmenes de que se compone _ seis mil _, sino por la calidad de los libros. Desde el Semanario erudito de Valladares, pasando por la colección completa de la Gaceta de Holanda _ que no logró adquirir Cánovas del Castillo, uno de nuestros mejores bibliófilos _, hasta los libros más raros de Filosofía e Historia, entre ellos todo lo relacionado con los Austrias y Borbones, nuestro ilustre paisano, reunió, y encuadernó primorosamente esa rara colección que yace en los almacenes de la Aduana de La Coruña desde hace cerca de un año”.

Sí, porque como suele ocurrir en estos casos, el camino entre la donación y su llegada a destino no fue todo lo raudo que cabría esperar. Y menos mal que finalmente se lograr cumplir la voluntad del donante”.

“El distinguido militar no tenía fortuna _añade el informante_. Todo su afán era reunir una gran biblioteca, lo cual logró a prueba de sacrificios y renuncias, y cuando lo realizó —huyendo de tentaciones difíciles _ porque se la querían comprar y a buen precio: vale unos 60.000 pesos mejicanos _, la envió a La Coruña, para entregarla a la Diputación de Lugo, de donde es natural. Con la biblioteca se fue toda su fortuna, absolutamente toda. Hoy es un anciano y le cuesta trabajo vivir”.

“A pesar del tiempo transcurrido, la Diputación de Lugo no se ha preocupado seriamente de esa biblioteca, ¿Tiene la culpa la Dirección general de Aduanas? ¿La tiene la Diputación de Lugo? Quizás podamos repetir que “entre todas la mataron y ella sola se murió”. Porque lo cierto es que esos volúmenes se hallan depositados en la Aduana, sin que los interesados se hayan hecho cargo de tan preciado regalo”.

Especula luego que con el importe de la biblioteca Menacho habría podido pasar sus últimos años con holgura y lujos, “pero todo le ha parecido poco para mandar a su ciudad natal, a la que le unen los lazos inextinguibles de un amor acendrado”.

“¿Cómo hemos correspondido a esta generosidad? _ se pregunta el comentarista _ ¡A la vista está! Nos consta el disgusto del donante”.

La donación se produce en 1933, la Diputación la agradece el mes de octubre de 1934, y en 1935, se da por enterada de la concesión de la franquicia a la importación de los libros. La entrada en la biblioteca del fondo Menacho es del año 1952. Es decir, casi veinte años de espera.

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