El vuelo histórico de la lancaresa Elvira

Su misión militar de hace 97 años fue el primer vuelo de transporte sanitario

LA ENFERMERA QUE más fama alcanza en la guerra del Riff es la hija de un humilde matrimonio de Lugo, analfabeta hasta su edad adulta y heroína en uno de los momentos más desesperados de la guerra. Es el caso de Elvira López Maurín (Láncara, 1891).

Elvira nace en la parroquia de San Martiño do Río y realiza la instrucción básica siendo ya adulta. En 1915, cuando tiene 24 años, se organizan los estudios de enfermería profesional y la lancaresa concibe la idea de seguirlos.

Será en agosto de 1918 cuando se forme la primera promoción de enfermeras profesionales de la Cruz Roja Española, integrada por Elvira y otras cuatro mujeres.

Por increíble que parezca, hasta ese momento el ejercicio de la enfermería se considera de tan elevado altruismo, que ni siquiera se concibe que deba cobrarse por llevarlo a cabo.

El director de la promoción es el comandante médico militar Víctor Manuel Nogueras. A finales de 1922 se incorpora al hospital de Melilla de la Cruz Roja, a donde también irá destinado el doctor Nogueras. En octubre cobran intensidad los ataques en la zona de Tizzi Azza y al llegar noviembre _ hace hoy 97 años _, se produce un sangriento ataque al fuerte de Dar Drius. Las bajas son muy numerosas, pero pueden aumentar porque hay centenares de heridos sin las mínimas atenciones profilácticas que eviten infecciones y gangrenas.

A las ocho de la tarde el general Ricardo Burguete, alto comisario de España en Marruecos, ordena que tres aeroplanos recojan en Nador un equipo quirúrgico con el que hacer frente a la tragedia en una operación de alto riesgo. El balance en el campamento de Dar Drius es de 23 muertos y 366 heridos.

En uno de ellos debe ir una enfermera. Se trata de una misión que excede en peligro el máximo exigible a una dama enfermera. ¿Debe ser obligada a volar? No, no se puede. Un vuelo nocturno sin experiencia, sobre una zona infestada de rebeldes y con un aterrizaje complicado es un riesgo que ningún jefe militar quiere asumir. Imposible.

La misión llega a oídos de las enfermeras y las dudas sobre su obligatoriedad también, pero Elvira las resuelve de un plumazo. “Hemos venido a salvar vidas. Si no actuamos ahora, ¿cuándo íbamos a hacerlo?”

Se presenta a Nogueras y le dice que cuente con ella, que irá en el vuelo de forma voluntaria y que nadie sienta remordimientos por tener que ordenárselo. No hay mucho que discutir. Se acepta el ofrecimiento y su gesto se extiende como la pólvora por los cuarteles de Melilla. “La de Lugo se ha presentado voluntaria”.

El vuelo es un éxito y durante toda la noche atienden y salvan a los heridos. La prensa española agota los adjetivos para referirse a Elvira. Es el primer transporte aéreo de personal sanitario español de la historia, y también el primer vuelo de una mujer sanitaria. La reina telegrafía directamente a Elvira, que debe trasladarse a Madrid para recibir los reconocimientos que le esperan. El presidente del Consejo de Ministros, José Sánchez Guerra, la recibe el día 7 de noviembre en audiencia especial y le ofrece “una alta recompensa honorífica”.

El 11 es la reina Victoria Eugenia, quien departe directamente con Elvira sobre su rasgo de altruismo y valor. El rey Alfonso XIII les concede una audiencia en el palacio real el día 20 de noviembre.

Muchos de los reconocimientos prometidos a Elvira no se llegan a realizar, pero aún no es tarde para que en su tierra natal no se borre su olvido y se la recuerde con algún tipo de homenaje.

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