El telegrama rebelde de Ángel Johán

Nace en Lugo, tal día como hoy, 28 de octubre de 1901, y muere en Madrid en 1965

EN EL LUGO de los sesenta todavía se comenta en voz baja que aquel hombre, profesor de dibujo en Fingoi, había sufrido cárcel por enviar un telegrama denunciando la presencia de Franco en Canarias, y como el relato no solo se hace sotto voce, sino también entrecortado y falto de información, los receptores del mismo, especialmente los más jóvenes, se hacen una extraña composición de lo que realmente aconteció. ¿Le ha insultado a Franco por telegrama?

No, claro que no. Ángel Juan Antonio González López (Lugo, 1901) _ Ángel Johán, para las musas _, llega a Canarias con 28 años y allí le va a cambiar la vida en todos los órdenes. Primero, porque conocerá a su adorada Dolores Doreste Doreste, Lolá, que será su compañera de por vida y al que sobrevive otros 48 años, siendo vecina de la misma casa de Lugo desde 1949, por defender que “al pájaro que le cambian de jaula se muere”.

Después, porque allí, a donde llega hecho un gran dibujante, se convertirá en un gran poeta. Y finalmente, por el famoso telegrama que le parte la vida en dos.

A Las Palmas de Gran Canaria le lleva su condición de jefe de Negociado de tercera del Cuerpo de Telégrafos. Él era militante de Izquierda Republicana, pertenecía al sindicato de Telégrafos y había sido vocal del comité del Frente Popular en las elecciones de febrero del 1936.

En las horas previas al 18 de julio de ese año, Ángel, que está de servicio informa al gobernador civil de Canarias y al presidente de la República en Madrid del levantamiento militar, con un añadido de su cosecha por el que se alerta de la presencia en Las Palmas del comandante general de Canarias, general Francisco Franco, que está a punto de ser destituido junto con Queipo de Llano, Virgilio Cabanellas y González de Lara.

La disculpa para estar allí, y no en Tenerife, es el entierro del también general aragonés, gobernador militar de Las Palmas, Amadeo Balmes, muerto al sufrir un accidente con una pistola el 16 de julio. Desde Las Palmas, Franco sube al Dragon Rapide y se traslada al protectorado de Marruecos para encabezar el levantamiento.

Para rizar el rizo, el historiador Ángel Viñas defiende la teoría de que Balmes no sufre ningún accidente al manipular una pistola, sino que Franco ordena su asesinato por negarse a apoyar el movimiento de sedición.

De ser así, podría haber una segunda intención en la muerte de Balmes, cual sería darle a Franco una justificación para estar en Las Palmas y embarcar en el citado avión.

Además del telegrama, a Ángel se le agrava su conducta por haber manipulado una emisora de radio en casa de un hermano del diputado comunista Domingo Suárez Morales y por participar en una reunión secreta convocada en la Central de Correos y Telégrafos para preparar un atentado contra Franco.

Todo ello hace que Ángel Johán sea considerado autor de un delito de rebelión, que pone en peligro el golpe _ es decir, el fiel a la República es el rebelde _, y deba ser castigado.

Y tanto. Ángel recibe una condena a 30 años de prisión que luego se reduce a cuatro. En 1938, el Ministerio del Orden Público declara su separación del servicio del Cuerpo de Telégrafos, al que nunca más volverá a pertenecer.

Lolá y Ángel vienen definitivamente a Lugo el año 1948 y aquí completan su familia de cuatro hijos: el pintor Ángel González Doreste, residente en Torrelavega; Juan Antonio, que permanece vinculado a Las Palmas; Carmen, residente en Francia, y Jacinto, el que vive con su madre en Lugo todos los años de su larga viudedad.

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