Sendero Luminoso

A la vista de las últimas informaciones sobre el caso, todo ayuda a seguir pensando que en Leganés se muere mucho más rápido que en los otros hospitales españoles. De acuerdo con los porcentajes conocidos hoy, de manos del doctor implicado salen órdenes de sedación como churros, con o sin permiso de los familiares, y se habla de que nueve de cada diez pacientes suyos, sometidos a lo que parece ser una práctica habitual de eutanasia activa, mueren en el plazo de 24 horas.
Así no es de extrañar que ese equipo de médicos sea conocido entre sus colegas como Sendero Luminoso, es decir, el túnel previo a la muerte del que hablan quienes dicen haberlo transitado y haber regresado para contarlo.
Como vivimos tiempos en los que todo se mide en términos de enfrentamiento político, lejos de examinar el caso con la serenidad exigida en asuntos tan delicados, se produce una primera reacción que trata de asimilar las denuncias a las siglas que gobiernan la comunidad de Madrid, es decir, el PP, incapaces de ver en la sedación un arma cargada de futuro contra los padecimientos. Y tanto que los combate. Si a un buen número de las urgencias se las despacha con un tratamiento de sedación sin intentar siquiera una primera terapia adecuada a su dolencia, los padecimientos desaparecen como por ensalmo, pero los enfermos también.
Si consideramos que esto es la medicina del futuro, al menos debería obligarse a que los hospitales habilitasen dos entradas de Urgencias, la tradicional y la del Sendero Luminoso, servicio express veinticuatro horas. En la ficha de ingreso se incorporaría una nueva casilla donde responder a la pregunta: ¿Viene usted a curarse, o a morir?
De esa forma, los familiares de quienes opten por lo segundo podrán decir a sus amistades: “Es un centro buenísimo. Ingresamos un martes y el jueves ya estábamos de funeral”.

Un comentario a “Sendero Luminoso”

  1. CARMEN

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