Méndez Aspe, el hombre del Oro de Moscú

Hace 83 años, el de Pantón dirige el embarque en Cartagena del oro con destino a la capital rusa

UNO DE LOS dirigentes republicanos que mayor relación tuvo con los llamados Oro de París y Oro de Moscú, es Francisco Méndez Aspe (Pantón, 1892), nombrado en breve tiempo para cargos de mayor responsabilidad dentro de Hacienda.

El ascenso se culmina cuando forma parte del Gobierno Negrín de abril de 1938 como ministro de Hacienda y Economía, cargo que mantiene dentro del llamado Gobierno de la República en el exilio hasta el 17 de agosto de 1945, al ser sustituido por otro hombre de fuerte relación con la provincia de Lugo, Augusto Barcia Trelles.

Méndez Aspe nace en el lugar de O Torrón, aunque en varias de sus biografías ese topónimo pantonés se expresa como Turón.

El primer cargo que hace de Méndez Aspe un personaje relevante en los referidos expolios es su jefatura al frente del Negociado de Presupuestos de la Intervención General del Ministerio de Hacienda, de donde pasa la Dirección General del Timbre y a representar al Estado en la Compañía Arrendataria de Tabacos.

Azaña tenía una pésima opinión de él, pues llega a calificarlo de “sujeto morfinómano” que vivía generalmente en una euforia provocada. O sea, colocado.

Negrín, o no comparte ese juicio, o le da igual, porque a su sombra asciende en 1936 a director general del Tesoro y Seguros y a subsecretario de Hacienda como pasos previos a ser ministro.

Una de sus funciones es la recepción del oro y las joyas arrebatadas por las agrupaciones republicanas, socialistas o comunistas, “a familias y personas enemigas del pueblo”, con destino a “la noble familia antifascista española”.

En la prensa se reflejan las sucesivas entregas de monedas y lingotes de oro, plata en lingotes; platino, piedras preciosas y otros valores que sin excesivo control pasan de unas manos a otras, blanqueados por su mera presencia en el acto.

Cuando comienza a hablarse del Oro de Moscú, el catedrático José Yanguas Messía atribuye a distintos personajes de la República su responsabilidad en el desvío de pesetas oro. Por ejemplo, a Luis Araquistain, 190 millones y a Álvaro de Albornoz, 202. La cantidad más alta es la de Méndez Aspe _ director del Tesoro entonces _, con 480 millones de pesetas oro.

El total que se cita es de 18.000 millones de francos en catorce expediciones por avión, pero esas cifras van a oscilar mucho con el paso de los años.

Indalecio Prieto, exiliado en México como él, cuenta en el prefacio de su folleto “Cómo y por qué salí del Ministerio de Defensa”, las interioridades del fabuloso robo, cuyo interés es mayor por la cercanía de su autor con los hechos.

Afirma que el 25 de octubre de 1936 se embarcan en Cartagena con destino a Rusia, 7.800 cajas llenas de oro, amonedado y en barras, oro, que son la mayor parte de las reservas del Banco de España. Este embarque es dirigido personalmente por Negrín y Méndez Aspe. Los cuatro empleados del Banco a bordo creen que se dirigen a Port Vendres, Sète o Marsella, pero aparecen en Odessa.

El 6 de noviembre, el precioso y apreciado cargamento llega a Moscú. Dice Prieto que los funcionarios del Grosbank soviético miran extasiados los lingotes, los pesan una y otra vez, y tardan meses en terminar el arqueo. No nos extraña.

“Ávido de dinero, el Partido Comunista Francés, reclama constantemente mayores sumas a los señores Negrín y Méndez Aspe”, escribe Prieto. Dicho en puridad, el diario Le Soir y la flota de France Navigation, por ejemplo, eran españoles.

Méndez Aspe, cuya biografía está por escribir, muere en México el año 1958.

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