García Camba, uno de los ayacuchos

El monfortino, que nace el 20 de octubre de 1790, derrota a San Martín antes de la capitulación

LA FAMILIA DE Buenaventura Andrés García Camba de las Heras (Monforte de Lemos, 1790) es originaria del lugar de As Pedras, en la parroquia de Santo Estevo de As Nocedas, inmediata a la capital municipal. Allí nacen sus padres, Francisco García Camba y Soria y Francisca de las Heras y Taboada, aunque su nacimiento, un 20 de octubre como hoy, se señala en la propia ciudad de Monforte.

Como se considera un personaje injustamente olvidado, los alumnos del instituto A Pinguela lo reivindican hace unos años para incorporarlo a su galería de monfortinos ilustres e investigan su biografía. También la parlamentaria Margarita Rodríguez Otero, experta en la historia local, publica una biografía suya.

Hasta ese momento se podían seguir sus pasos a través de las páginas escritas por Pedro Chamorro y Vaquerizo para el Estado Mayor del Ejército. Quiere esto decir que García Camba no es precisamente un desconocido, ni mucho menos.

Por lo que se sabe de sus mocedades, los padres quieren hacer de él una figura destacada en los quehaceres literarios puesto que les parece de constitución endeble, pero el famoso 2 de mayo de 1808 le pilla con 18 años de edad y lo literario se torna militar al hacerse eco de la llamada patriótica para defender la autonomía española frente al imperio francés.

Dos años después, en febrero de 1810, ingresa como cadete en el escuadrón de Húsares de Galicia con los que combate a las tropas napoleónicas en Asturias.

Luego de otros avatares bélicos, es nombrado ayudante de campo del comandante general de La Rioja, donde participa en más batallas.

Como Andrés jamás usa su primer nombre de Buenaventura, tiene necesidad de mucho papeleo para obtener la certificación matrimonial, lo cual da lugar a comentarios sobre la inconveniencia de tener nombres que no se usan.

Fue profesor de táctica de la Academia de Oficiales de El Puerto de Santa María (Cádiz) y en 1814, es destinado como instructor al Depósito de Ultramar, establecido en la Isla de León.

Ya como teniente y ya en América dentro de las fuerzas del general Morillo, interviene en la reconquista de Pampatar (isla Margarita), y de ahí, al Perú, donde desactiva y encarcela al líder Cardoso mientras duerme. El monfortino cae de madrugada sobre los cien hombres de Cardoso con veinte soldados y otros tantos indios y pese a la inferioridad numérica, derrota a los rebeldes, a quienes se le atribuyen atrocidades.

De teniente, a capitán, a teniente coronel y a comandante de escuadrón en pocos meses. Naturalmente es tiempo en el que coincide con otro destacado militar lucense en tierras peruanas, el general fonsagradino Rodil, que será el último español en abandonar América, ayacucho como él.

El 7 de abril de 1822 interviene en la batalla de Ica, en la que es derrotado San Martín y en noviembre de ese año asciende a jefe del Estado Mayor de la brigada de Arequipa, al mando de Valdés.

Tras salir victorioso de las batallas de Torata y Moquehua, participa en la ocupación de Lima y en el bloqueo de El Callao. En diciembre de 1824 es nombrado jefe de la 1.ª brigada de Caballería, al frente de la cual lucha en la decisiva batalla de Ayacucho y tras la capitulación, embarca a Filipinas.

Su libro sobre la emancipación peruana ha sido reeditado varias veces en América como modelo de objetividad histórica. También traduce a Napoleón y fue capitán general, senador, diputado, gobernador del Banco de San Fernando, ministro de la Guerra, lo cual quiere decir que nos queda fuera mucha biografía.

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