Elena Míguez, la primera miss de Lugo con Franco

La monfortina representa a la provincia en un homenaje al Ejército el año 1937

LA ASOCIACIÓN DE la Prensa de Zaragoza organiza en octubre de 1937 un homenaje “a nuestro glorioso Ejército y a la España de Franco”, que ha de servir no solo a los fines que se citan, sino también como reconocimiento de las muchas provincias que ya forman parte del bando nacional, frente a las escasas, por importantes, que no están representadas, las catalanas, Madrid y Valencia.

El evento se materializa en cinco objetivos principales: la misa oficiada por el cardenal Gomá, una velada literaria a cargo de José María Pemán y la actriz Carmen Díaz en el teatro Parisiana, un desfile de carrozas engalanadas en las que viajan las representantes de la belleza femenina de cada provincia en traje regional y de dos en dos, una corrida de toros con Marcial Lalanda, Domingo Ortega y Jaime Noaín, y la edición de un lujoso álbum con cordones dorados donde se recogen los cromos de todas las señoritas participantes comentadas por el orador de mayor fama, Federico García Sanchiz, así como fotografías de los actos celebrados.

En esencia, esa reunión del 14 y 15 de octubre de 1937, fue la primera elección de misses provinciales en la España de Franco, aunque la justicia sobre el fallo era lo de menos, porque en Zaragoza se estaba dirimiendo otra batalla, pacífica en este caso, pero directamente dirigida contra el estilo “tan poco español” que tiene la República de organizar fiestas.

La representante de Lugo en los fastos de Zaragoza fue la monfortina Elena Míguez Arias (Monforte, 1913), hija del farmacéutico José Míguez Millán y emparentada con los Corvillón Míguez, familia en la que había varios militares.

Afiliada a Falange, Elena será jefe local de la Sección Femenina de Monforte de Lemos nada más acabada la guerra. En ejercicio de ese cargo, recibe a Franco en el límite de la frontera municipal con el resto de autoridades el 19 de julio de 1943.

En fechas anteriores había sido una de las más activas organizadoras de la verbena a favor de las Cantinas escolares, en compañía de Matilde Taboada, Aurita Martínez y Paquita Marín, entre otras muchas jóvenes de Monforte.

Ella fue elegida para ir a Zaragoza, entre otras razones, por su cercanía a Falange, cuyos mandos son los encargados de nombrar a cada representante provincial. Realiza el viaje hasta la capital maña en compañía del presidente de la Comisión gestora provincial de Lugo, José Pardo y Pardo Montenegro.

El texto que le dedica Federico García Sanchiz dice así:

“Lugo, nos envía la más genuina representación de su raza y de su provincia. Prototipo de la mujer celta que se asoma al mar bravío de la costa norteña; largo y fino perfil, ojos grandes y negros de dulce mirada; cabello suave del mismo color, y tez sonrosada y blanca, como de no haber sufrido nunca los rigores del sol. En su expresión se refleja el alma misteriosa y sensible de aquella tierra con sus húmedas vegas, con su ambiente brumoso. Diríase una “muiñeira” o una alborada, personificada en un rostro femenino. Elena Míguez Arias: ensueño de tierras y mares lejanos, fiesta de romería con acordes de gaita y tamboril; praderas, ganados y pastores y nostalgia de un marino en alta mar. Saudades de lo que fue y de lo que ha de ser. Ternura y melancolía.”

Fácil es deducir que García Sanchiz conoce a Elena a través de la fotografía que se manda para el cromo y pare usted de contar.

El material gráfico para ilustrar esta biografía nos lo ha facilitado Manuel Pérez Buide, que guarda el álbum como oro en paño.

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