Delia Garcés, sangre lucense para el cine argentino

Nace en Buenos Aires hace hoy cien años, después de que sus padres hubiesen dejado Cervantes

HOY SE CUMPLE el centenario del nacimiento de la actriz Delia Garcés (Buenos Aires, 13 oct.-1919). Sus padres, Gabriel García y Amadora Gerbolés, salen de San Tomé de Cancelada, en el ayuntamiento de Cervantes, para hacer por la vida en Argentina. Allí tienen a sus tres hijas, Elda, Amadora y Delia, y allí muere Gabriel a los pocos años de llegar.

El reto debe mantenerse aunque ahora sean cuatro mujeres quienes luchen por la subsistencia. Amadora no es de las que se amilanan. La conocemos gracias al retrato que publica Arturo Cuadrado para ilustrar una entrevista con la actriz en el número 3 de Galicia Emigrante (agosto de 1954). Es una mujer guapa, posiblemente ya viuda por la negrura de su velo y con la mirada fija al frente, como augurio del futuro que le aguarda.

Cuando en ese año Delia ya es una figura de la escena argentina pese a sus problemas con el peronismo, le cuenta a Cuadrado el viaje que ella y su madre realizan a España, probablemente entre 1950 y 1954: “Levei persoalmente a miña nai a Galicia. Acompañeina a San Tomé, en Lugo. Non é fácil contar o que é aquilo. Pareceume estar ante un espectáculo bíblico, sinxelo e grandioso. As casas da aldea, os seus homes e mulleres, ata os animais, adquiren unha singular forza pura, primitiva. A miña nai e a min recibironnos con mostras de afecto inenarrables. Era como unha homenaxe aos que voltan coa lealdade dos permanentes sentimentos de amor e agradecemento ao lugar de orixe. Non debían saber, seguramente, que eu era actriz. Eu era naquel intre a filla de Gabriel e Amadora, e iso era motivo de festa en toda a aldea. Todos nos fixeron agasallos. Agasallábannos, cantábannos. E ata unha cabra soa nun penedo, semellaba feliz…”

En realidad Delia habla en castellano para la entrevista, aunque se adivina que con Amadora es frecuente el uso del gallego en sus conversaciones de casa.

Sobre Galicia añade “Dos veces estuve allí. Vigo, La Coruña. Pontevedra, las rías. El paisaje, todo lo tengo presente… pero Santiago de Compostela es la culminación de todos mis entusiasmos. No sé qué más decir. Hay que estar allí.”

Delia Amadora García Gerbolés de Zavalía se reconvierte para el cine en Delia Garcés. Su belleza y sus dotes para la comedia la conducen al primer plano de la interpretación en Argentina y gracias a las dificultades que el peronismo intenta ponerle a su carrera, va a participar en una de la películas más emblemáticas de Luis Buñuel, donde el aragonés lleva a los máximos extremos su etapa de surrealismo mexicano, Él.

En la llamada época del cine de oro argentino comparte éxitos con otra actriz, también de orígenes lucenses, como fue Zully Moreno, de madre mindoniense, y con Mirtha Legrand, Mecha Ortiz, Amelia Bence, Niní Marshall o María Duval.

Sus inicios se sitúan cuando tiene ocho años y es alumna del Teatro Infantil Labardén. Luego, pasa por el Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico y debuta en el Teatro Nacional Cervantes… como el municipio de sus padres.

Se casa con el director Alberto de Zavalía, que la dirige en numerosas ocasiones y con el que organiza la gira por toda América cuando Perón se las pone crudas. Especialmente relevante para España es su participación en La dama duende, adaptada por Alberti y su mujer, María Teresa León.

La película tiene tal carga política en el núcleo de exiliados, que el Gobierno prohíbe su exhibición en España. De Alberti también rueda El gran amor de Bécquer (1946).

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