Chilares, 58 años de amor al río

La Gala del Deporte de El Progreso homenajeó el pasado viernes al piraguista lucense

LA GALA DEL Deporte de El Progreso del pasado viernes rindió homenaje al piragüista Ángel Villar Varela (Lugo, 1949), recién estrenada su séptima década.

Es tan amplio el palmarés deportivo de Chilares que debemos valernos de la síntesis y la simbología para que no se desborde a cada lado de estas columnas, y a tal fin utilizaremos el Descenso del Eume, una prueba nacida y crecida en brazos de Jacinto Regueira, ferrolano de nacimiento y lugués de corazón.

Pues bien, Chilares y Manuel Pérez ganan la primera edición del Descenso en 1967. En 1992 se celebran las Bodas de Plata de la competición y Chilares vuelve a ganarla veinticinco años después. Pero no contento con eso, cuando se cumplen las Bodas de Oro de aquella primera Baixada, Ángel y Tito Valledor participan en ella como veteranos. 50 años lo contemplan.

Pero no se crean que con eso abarcamos su período de actividad deportiva, porque se puede ampliar por arriba y por abajo, ya que este mismo año de 2019 ha sido campeón de España de veteranos en Sevilla. Y por abajo podemos remontarnos hasta el año 1961, cuando con 12 de edad, tiene en sus manos el primer trofeo conseguido. Una auténtica barbaridad de la física cuántica.

Cuando recuerda esos tiempos del cuplé, Ángel siempre tiene palabras de cariño para Serafín Caridad, que fue el responsable de su amor por las palas, los ríos y las maneras de descenderlos.

Esos primeros tiempos están jalonados de nombres que participan en la creación del deportista. Serafín, Jacinto y aquel carpintero de A Tinería, amigo de su abuelo, al que un buen día le da por construir una piragua de madera que Chilares, con apenas diez años, lleva al Miño con el resto de sus amigos. La botan y al instante comienza a descubrir otra forma de ver la vida, desde el medio del agua, que lo enganchará hasta el presente, y más allá, que para algo su hija Carmen ya se ha estrenado como ganadora del Eume y en los campeonatos de España.

Además del Miño y del Eume, otro de sus ríos emblemáticos es el Sella. En el 1969 queda tercero con Costa, por detrás de Chalucsky. Lo gana en el 1985 y al año siguiente, con Misioné, es segundo, también por detrás de los Chalucsky, pero en este caso ¡son los hijos del famoso palista alemán-sudafricano del 69!

Bueno, tampoco se crean que todo en Chilares es tan políticamente correcto. Ahí donde lo ven, a él se debe el primer atentado terrorista contra el Gobierno Civil de Lugo… o eso creen los guardias de la Policía Nacional que custodian el edificio de Armanyá cuando en los años sesenta oyen el estruendo de una explosión que proviene del interior del edificio.

Debido al trabajo de su padre allí vive Chilares y hasta su casa ha llevado una piedra de sodio, maravillado de la reacción tan violenta que produce en contacto con el agua. Hay una confusión con la dosis a emplear y la taza del inodoro de aquella estancia del Gobierno Civil salta por los aires hecha añicos. ¡Y eso que ya era un experto en asuntos de agua!

Chilares era su padre y Chilares fue Juan Abad Díaz, uno de los más grandes intérpretes del cante puro minero, junto con la Peñaranda y Enrique, el de los Vidales. Pero Ángel es más del son cubano, de Compay Segundo y de A Miña Borriquiña, de Lamas, que la borda mientras prepara una de sus afamadas tartas de chocolate, imprescindibles en cualquier reunión familiar.

Olímpico, profesor de electricidad, cocinero o carpintero, según la hora del día, Chilares ha levantado su casa con sus manos, y no es una metáfora.

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