Contratada por un circo y secuestrada por un conde ruso

Generosa López Sanfiz, o la fabulosa vida de una amazona nacida en la montaña lucense

GENEROSA LÓPEZ SANFIZ es un nombre difícil de rastrear y sin embargo la mujer alcanza gran fama. Trataremos de explicarlo.

Generosa nace a mediados del XIX en un punto indeterminado de As Nogais, aunque también pudo ser en las actuales tierras de Pedrafita o Triacastela. Su familia tiene caballos en aquellos montes y comercia con ellos en las ferias de mayor renombre ganadero, de modo que el contacto de la niña con los animales se produce de forma natural y desde sus balbuceos.

A los doce años es una consumada jinete que deja en ridículo a los mozos que tratan de imitarla, tanto es así que el empresario circense Sedlmayer, de gira por Galicia, oye hablar de la niña y quiere conocerla.

Impresionado por sus habilidades, le ofrece unirse a su troupe y recibir un cursillo de écuyere de manos de Miss Horse, su estrella a lomos de los nobles brutos.

La niña y su familia aceptan, a condición de que también sea contratado su caballo, hasta ese momento sin nombre conocido. A Sedlmayer le parece bien y en ese mismo instante, según dice la leyenda, el empresario bautiza a Generosa como Gene Loop, y al caballo como Lugo.

Tras un largo invierno de preparación en las cercanías de Lipsia (Sajonia), o sea Leipzig, donde Sedlmayer tiene su base, Gene Loop y Lugo se presentan en la gira de primavera que el circo realiza por Austria y Grecia.

El éxito es absoluto. Su número “Diávolo o los facinerosos de la Calabria” se comenta de boca a boca y el runrún sobre las maravillas de la amazona salta de ciudad en ciudad antes de que llegue el circo.

Diávolo… es un clásico dentro de esa especialidad circense creado por el jinete y empresario Paul Laribeau, que desarrolla buena parte de su trabajo en España mediado el siglo XIX.

Tanto Laribeau y su Circo Olímpico, como Tourniare y su Circo Ecuestre, se instalan en la calle del Barquillo, que también es la segunda sede del Circo Price. Los dos franceses, Price y William Parish, su sucesor, son jinetes y los principales números de sus espectáculos son aquéllos en los que intervienen caballos, como el filarmónico, que toca varios instrumentos con los belfos.

Por lo que se sabe del número original, salen a la pista dos caballos y dos écuyeres, o uno y una. El primero representa a Fra Diávolo _ el forajido italiano Michele Pezza _, y el otro, a un guardia que lo persigue. Es de imaginar que el número exige arriesgadas cabriolas y si éstas son ejecutadas por una mujer, los aplausos están garantizados.

Por eso antes de llegar el espectáculo a Viena se agotan las entradas y cuando faltan pocas horas para el estreno se producen disturbios de gente que no se conforma con quedarse sin admirar a Gene Loop transformada en Fra Diávolo.

Ni a ella, ni a su caballo se les ha vuelto a ver. Dicen que aquella misma noche es raptada por un admirador, un conde ruso con el que vive desde entonces hasta su muerte, rodeada de caballos en sus inmensas posesiones. Y Lugo también.

Armando Palacio Valdés cuenta la aparición en Madrid de un supuesto empresario de circo casado con una artista ecuestre en una época que podría corresponder con la de nuestra protagonista. Pero la desilusión es máxima cuando descubre que ella es rusa y él andaluz. Puestos a tirar de imaginación, si fue raptada por un conde ruso, bien pudo andar por el mundo diciendo que ella también lo era.

A la biografía de Gene Loop le falta el marchamo de la certificación histórica, pero le sobra romanticismo para ser contada a la hora del café.

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