Un lucense en las cortes de Inglaterra, Italia y Rusia

Dositeo Neira Gayoso muere el 5 de septiembre de 1932, hace hoy 87 años

TRES AÑOS ANTES de finalizar el siglo XIX, J. de la Esquipa escribe que Lugo es una de las provincias más liberales de España en el sentido textual de la palabra, es decir, donde más y mejores miembros del Partido Liberal existen. Para apuntalar su impresión, De la Esquipa _ un probable seudónimo santiagués _, cita a sus más destacados baluartes, Darriba Dorrego, Bengoechea, Soto y Dositeo Neira Gayoso (Lugo, 1841).

En efecto, Neira fue líder y jefe provincial de los liberales durante muchos años, tanto bajo la férula de Becerra o Montero Ríos, como bajo la de su yerno, Manuel García Prieto, duque de Alhucemas.

Lo fue desde los años de éxito, llenos de esplendor político, con ministros y presidentes del Gobierno liberales sin solución de continuidad, hasta los posteriores del fracaso, cuando los liberales lucenses se disgregaron y se reduce el número de militantes de tal forma que Dositeo Neira opta por dejar la política, a la que había dedicado buena parte de sus 91 años de vida, finalizados tal día como hoy de hace 87 años, el 5 de septiembre de 1932.

Las serias divergencias entre monteristas de Neira, partidarios de Montero Ríos, y moretistas de Quiroga Ballesteros, seguidores de Segismundo Moret, motiva la suspensión de un viaje que Montero tenía previsto hacer a Lugo. Lo sustituye por un mensaje de unidad y entonces la prensa comenta que Montero no quiere ni monteristas, ni moretistas, sino sagastinos a secas.

En cierta ocasión, antes de finalizar el XIX, la prensa destapa la existencia de un lance pendiente en Lugo entre un diputado conservador y un exsenador liberal. Se trata de Nicolás Vázquez de Parga, hijo del conde de Pallares, y Neira. El lance, que no llegó a serlo ni mucho menos, tuvo su origen en unos artículos publicados en un periódico lucense por don Dositeo, donde Vázquez de Parga quiere ver frases injuriosas para su persona, y por las que exige a su autor la debida satisfacción en el campo del honor.

La prensa de Madrid se pone las botas ante la posibilidad de un enfrentamiento más allá de las galeradas entre un liberal y un conservador, y naturalmente, cada tendencia sueña con que las narices rotas sean las del oponente.

Neira era licenciado en Derecho y en su juventud había sido agregado diplomático en las embajadas españolas de Londres, Florencia y Moscú.

De esa época dedicado a la diplomacia obtiene el título de caballero de la Corona de Italia, de S. S. Maurizio e Lázaro de Italia, de San Juan de Jerusalén, y el gran cordón de la orden tunecina de Nichan Iftikhar, su máximo grado, entre otras. También era caballero Gran Cuz de Isabel la Católica.

A su regreso a Lugo es diputado provincial y vicepresidente de la Diputación, concejal, senador por Ourense y luego senador vitalicio. Preside varias asociaciones benéficas, sociales y culturales.

Tras un recorrido por Galicia, el célebre periodista Fernando Soldevilla, el mismo que firma Fernán Sol, cita la suya como una de las casas donde mejor pote gallego ha comido, aunque siendo en Lugo el condumio, puede referirse a un cocido o a un caldo con abundante compango.

El caso es que su casa goza fama del buen comer, pues Fernán Sol ha de reprimirse en su apetito, sabiendo que el estómago es la oficina donde se administra la salud.

Además de sus muchas tierras, Dositeo Neira era propietario del balneario lucense, o como entonces se dice, la casa de baños del Miño, heredado por sus hijos Blanca y Ramón, y su hijo político, José María Montenegro y Soto.

Un comentario a “Un lucense en las cortes de Inglaterra, Italia y Rusia”

  1. forneas

    muy interesante. Muchas gracias.

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