Isunza, entre el hereje y la Inquisición

Se cumplen los 460 años de la detención del arzobispo Carranza, proceso en el que el lucense tuvo un destacado papel

El ARZOBISPO DE Toledo Bartolomé de Carranza es uno de los personajes de la novela “El hereje”, de Miguel Delibes; en su caso dentro del apartado de los históricos, es decir, de los que se corresponden con un personaje real, no porque en la novela se reflejen con exactitud biográfica, sino con el suficiente parecido como para que el autor se atreva a usar su nombre.

El propio Carranza fue el hereje por antonomasia de su época, pues el hecho de que todo un señor arzobispo sea acusado de herejía por la Inquisición; que sea juzgado en España e Italia, que se le señale por seguir a Lutero desde sus altas responsabilidades y que sufra en vida singulares persecuciones, da el título de hereje con sobrados motivos, aunque finalmente quede exonerado y se le entierre en la puerta de los Leones de la catedral de Toledo, cual es el caso por expreso deseo del cardenal Marcelo González Martín en 1993.

A Juan de Isunza (Lugo, 1520), le toca ser lucense porque su padre, el vitoriano Francisco de Isunza, es oídor de la Audiencia de Galicia en esta ciudad, aunque su pronta muerte y su relación tangencial con las murallas no va a dejar más huella que la ya referida.

Su madre es Francisca de Álava y Esquivel, dueña de Cámara de la reina doña Juana en Tordesillas y hermana de Juan de Álava, señor del Palacio y Casa de Bolívar.

Niño aún de once años, se traslada con su madre precisamente a Tordesillas y poco después ingresa en el Colegio Mayor de Santa Cruz, de Valladolid para cursar allí Jurisprudencia y Sagrada Teología, de las que será doctor.

Es nombrado capellán de Carlos I, o sea, el emperador Carlos V de Alemania. Compatibiliza ese cargo con el de catedrático de Códigos, en la Universidad de Valladolid y con el de rector de la misma poco después, durante los años 1554 y 1555.

Reinando Felipe II, se traslada a Flandes como juez de la Capilla Real del emperador, y de regreso en España, añade el cargo de Oidor de la Chancillería de Valladolid, como su padre lo había sido en Lugo.

En este momento es cuando su vida y su oficio se cruzan con el arzobispo Carranza, que acaba de ser detenido uno de estos días de agosto de hace 460 años, es decir, de 1559. Lo prenden en Torrelaguna (Madrid), el mismo lugar donde muchos años después morirá Jesús Bal y Gay.

Isunza es nombrado juez árbitro del fiscal en la incómoda causa del arzobispo de Toledo, para probar las causas de recusación que Carranza opone contra las tesis del inquisidor general, Fernando de Valdés y Salas.

Aunque nos movamos en el siglo XXI, el del todo vale y nada importa, al lector no se le escapará la peligrosidad del encargo que recibe Isunza, colocado en el fiel de la balanza entre el arzobispo encausado y el inquisidor encausador, y en asuntos a veces tan sutiles que la cárcel o el deshonor puede depender tan solo de un leve matiz con el que se interprete una palabra.

Como dirá al final del proceso el propio Carranza en unos versos de desahogo, “sólo una pajita / todo un monte prende / y toda palabrita / que el necio no entiende / gran fuego prende”.

No sale mal librado Isunza de la envenenada misión, pues ni por una parte, ni por la otra le afean su cometido durante el tiempo que la desempeña.

Tampoco cosecha malas palabras como consejero del de Indias, a donde se le destina después, aunque aquí lo tiene mucho más fácil, ya que fallece en Madrid a los veinte días de haber tomado posesión (20-XII-1567), espacio de tiempo que no da lugar ni para el éxito, ni para el fracaso.

2 Comentarios a “Isunza, entre el hereje y la Inquisición”

  1. Bolita

    Hace dias que tenía pte leer Post atrasados, como curiosidad, aunque su padre fuese oriundo de Vitoria, eran de origen vizcaíno.
    Algún Isunza debió tener relación con Miguel de Cervantes, ya que menciona a un Isunza en su novela “La señora Cornelia”, cabe señalar que el apellido se extinguió en el S. XVIII.
    Un placer leer las biografías aunque sea de manera somera, sobre tantos lucenses del pasado.

  2. Bolita

    El Proceso de Carranza fué algo terrorífico, me interesé por él en mis años de estudiante por la figura de uno de sus enemigos, don Pedro de Castro, obispo de
    Cuenca, hijo del conde de Lemos, si acaso dispone de bibliografía, sería muy interesante un Post sobre el personaje.(Gracias por anticipado).

    http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080015867_C/1080015875_T7/1080015875_MA.PDF

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