Vencedor de la armada del Gran turco

Rodríguez de Balboa sale victorioso de cien batallas en el Mediterráneo, Tierra Santa y Andalucía

MARTES Y TRECE. ¿Hablaremos hoy de un tipo con mala suerte? No tiene por qué, más bien se trata de alguien que la tuvo de cara, habida cuenta de los innumerables lugares que pisa cuando en ellos se reparte la muerte a destajo.

Se trata de Fernando Rodríguez de Balboa (Lugo, 1265?), al que Amor Meilán, hace hijo del Obispado de Lugo por recoger la información de Pallares Gayoso, pero sin más precisión. Su cuna ha de estar en el este-sureste de la actual provincia lucense, inexistente en aquellos años, o incluso en la actual de León.

Pero aprovechemos las afirmaciones de Pallares y de don Manuel para meterlo en el saco de los paisanos.

Su época al servicio de las armas la vive en los escenarios de todas las batallas que tienen lugar en el Mediterráneo finisecular del XIII. De todas sale con vida y sin mayores contratiempos, o al menos nada se dice de ellos.

También participa en las guerras de religión, sin saber muchas veces en qué tipo de enfrentamiento se está jugando uno el pescuezo contra turcos o angevinos.

Gándara lo sitúa en Tierra Santa, contra los otomanos, y luego en la ciudad chipriota de Limasol, para ser testigo luego de las conquistas de Nisario, Episcopia, Crachos, Lymonia, Simias, Logón y Sannícolo, así como “el célebre sitio que puso a Rodas el gran turco Othoman, de que salió el turco vencido y derrotado, año de 1303”.

Gándara narra su mayor gloria militar, y no teniendo otra fuente que añadir, a él nos remitimos: “Desbarató con treinta bajeles y galeras la poderosa armada del Gran turco Horchán, en que pasaron de diez mil los muertos y cautivos y se escapó el Gran turco con su galera. Adquirió para su Orden muchas fortalezas y castillos, y para la Encomienda de Quiroga grandes heredamientos en Caldelas, Lemos, Quiroga y otras partes de Galicia”.

Hay gestas de este Balboa en las que se entrecruzan los nombres de Pedro, Fernán y Fernando, aunque lo probable es que todas se refieran al mismo personaje, el que llegará a ser Gran Prior en España de la Orden de San Juan de Jerusalén y Comendador de los cinco Reinos, o sea Aragón, Castilla, León, Navarra y Portugal.

El rey Alfonso XI de Castilla, el Onceno por cronología y el Justiciero por méritos, lo tenía muy bien considerado, por lo que pone en sus manos la Mayordomía mayor de su Real Casa, dicen, para retenerlo a su lado.

Pero su amistad con el infante D. Juan Manuel provoca desavenencias con el monarca y de ahí que el Onceno intrigue con el pontífice y con los caballeros de la Orden de San Juan para descabalgar a Balboa del cargo de Gran Prior, y en consecuencia, de comendador, primer paso para el fin de otros privilegios.

Pese a ello las aguas vuelven a su cauce y el rey lo reintegra a su condición de favorito y si la hoja de servicios del Balboa en el Mediterráneo había sido limpia y existosa, no se va a quedar atrás su campaña en Andalucía contra el reino nazarí. Se dice que gracias a sus acciones se ganan ochenta fortalezas o castillos, una cifra con visos de leyenda, pero que en cualquier caso responde a un balance triunfal.

Uno de sus hermanos es fray Gonzalo de Balboa, también lucense y lego franciscano que llega al Generalato de la Orden en París. Es más conocido por el nombre de Gonzalo Hispano como filófoso y tutor de Juan Duns Escoto. Y también de Álvaro Rodríguez de Valcarce y del Adelantado del Reino de Galicia D. García.

Muere en Valladolid el año de 1331 y se entierra en la capilla de los caballeros de San Juan, en Quiroga.

Comenta