Burón, la aldea de las calles comunistas

Enrique Fernández transforma las fiestas de agosto en A Pobra para que chinche A Fonsagrada

HASTA 1835 LOS actuales municipios de A Fonsagrada y de Negueira de Muñiz forman el Concejo, o las Tierras, de Burón, con capitalidad en A Pobra de Burón.

De aquella pérdida de categoría para los de Burón a favor de A Fonsagrada _ separadas por tres km _, se deriva entre los primeros una tradición de agravio que en algunos casos sobrevive hasta hoy. En estas circunstancias discurre la vida de Enrique Fernández y Fernández (A Pobra de Burón, 1925), también llamado Enrique de Gabriel, porque ése es el nombre de la casa natal, o el Burón Rojo, como gusta bautizarse.

Enrique nace noventa años después de que desaparezca Burón como capital del municipio. Sin embargo, la herida está tan fresca como el primer día. Al menos eso considera él cuando alcanza el uso de razón.

Una vez superados los estudios elementales da con sus huesos en Barcelona y allí hace por la vida como guía del metro. De Barcelona viaja al Archivo General de Simancas, en Valladolid, en busca de papeles que le ayuden a defender los derechos históricos del Concejo de Burón y a su regreso trabaja por convertir en carretera los caminos que lo cruzan.

Con el fin de que los vecinos no necesiten ir a Fonsagrada, se hace con una furgoneta donde rotula: «Comestibles El Buronés el más barato del norte de España». Por medio de ella vende a domicilio la cesta de la compra y poco le falta para acabar en la ruina. Por eso y por comprar la fortaleza de Burón, que pretende poner en valor sin ayudas de ningún tipo. También colabora en la llegada del teléfono, compra un órgano para la iglesia, limpia y regenta la cantina del lugar. Lo que sea con tal de engrandecer Burón.

Y es entonces cuando Enrique y sus planes se dan a conocer fuera de Burón. Y lo hace de una forma sorprendente. Lo recuerdo con bastante exactitud. Un día de verano de 1985, o incluso antes, llega a la redacción de El Progreso la noticia de que en A Pobra de Burón están organizando para el mes de agosto unas fiestas excepcionales, pues el programa incluye números que evidentemente no pueden ser contratados por una población tan pequeña. En torno al día mayor, el 15 de agosto, el programa se inicia con fuegos artificiales “que describirán círculos de estrellas maravillosas para descender en forma de palmeras”. El pregonero será Rafael Alberti y actuará la Orquesta Sinfónica de Londres. La misa incluye el Cantum Sacrum de Rimsky Korsakov, y el torneo de fútbol lo disputan el Dinamo, de Kiev y el Estrella Roja, de Belgrado. El Fari, Diana Ross, Tina Turner y Juan Pardo completan unas fiestas imposibles de mejorar por el cercano y siempre odiado ayuntamiento de A Fonsagrada.

Su iniciativa más duradera y la más comentada es cuando decide bautizar las calles de Burón con los nombres de personajes rusos y dirigentes comunistas internacionales, sabedor de que son los que más irritan al poder establecido, aunque hoy soplen aires de democracia.

Enrique encarga unas placas de cerámica similares a las oficiales para distribuirlas a lo largo de las casas de Burón a su leal saber y entender en honra de Mao Tse Tung, de Carlos Marx, o del Dr. Fidel Castro, un título que alude a su doctorado en Derecho Civil.

Otros vecinos residen en la Avenida Lenin o en otra que recuerda a Hô Chi Minh, aunque aquí el vietnamita adquiera un admirativo Oh Chi Minh, sin duda por la devoción que despierta el personaje. También las hay de Igor Stravinski, o del mariscal Gueorgui Konstantínovich Zhúkov.

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