Un héroe de Ribadeo para una ciudad en llamas

Travieso dedica su vida al mar y encuentra la gloria en tierra

UNA RECOMENDACIÓN PARA los turistas ribadenses, y lucenses en general, que estén de visita en las Canarias es que se acerquen a una céntrica calle de Las Palmas que lleva en placa el nombre de Travieso y se fotografíen en ella, pues lo estarán haciendo en honra y recuerdo de un paisano.

Acostumbrados como estamos a encontrar en la toponimia callejera el nombre de Traviesa para las calles _ Lugo, Vilalba, Coruña, Ferrol… _, es fácil deducir que este Travieso canario es debido a un callejón, paseo o pasadizo que atraviesa otras dos calles principales, pero al menos en Las Palmas la explicación es otra.

Aunque muchos en la isla desconocen también su origen, el caso es que con ella se rinde honores al marino Manuel Rodrigo de Travieso (Ribadeo, 1714). Vesteiro Torres, Amor Meilán (Manuel Molina Mera) y otros que los siguen, se refieren a él como “Miguel Travieso”, quizás por un error documental transmitido de uno a otro.

Veamos qué hace este Travieso para ganarse el reconocimiento callejero.

Después de nacer en Ribadeo _ requisito indispensable para una buena navegación _, ingresa voluntario al servicio de la Armada cuando supera los 18 años de edad (1732). Las etapas de su carrera se suceden como sigue: artillero de mar (1738); pilotín (1739); segundo piloto (1741); primer piloto (4 de abril de 1761); alférez de fragata (marzo de 1762); alférez de navío (diciembre del mismo año); teniente de fragata (20 de marzo de 1764); teniente de navío (1760); capitán de fragata (1772); capitán de navío (1774); brigadier (1781); y, finalmente, jefe de escuadra (21 de septiembre de 1789) cuando ya cuenta 75 años de edad.

En esa larga y exitosa carrera sirve a las órdenes de Blas de Barreda, Juan de Lángara, Luis de Córdoba y otros destacados marinos del siglo XVIII. En Cartagena de Indias participa en la defensa del castillo de San Luis de Bocachica, contra la escuadra inglesa del almirante Edward Vernon, y siendo segundo piloto da la vuelta al mundo con una etapa en El Callao y ruta por el cabo de Buena Esperanza.

También lucha contra los argelinos en el Mediterráneo y si su hoja de servicios está plagada de hechos relevantes a bordo de buques, el que andamos buscando se produce en tierra.

Ocurre el año 1755. Cuando realiza un crucero de Cádiz a América, toca en la rada de Las Palmas y se ve en la necesidad de saltar a puerto para sofocar el incendio que está destruyendo aquella parte de la ciudad.

Cómo sería su colaboración en los trabajos contra el fuego, que a las autoridades de Las Palmas no les queda otro remedio que rendirle eterno agradecimiento con esa principal vía, siempre que no aparezca ahora algún gilipollas con cargo que se lo cargue, creyendo que ése es el sentido de la palabra.

Curiosamente, el año del incendio, 1755, es el mismo del gran tsunami originado por el terremoto de Lisboa que va a afectar a Las Palmas, con una retirada del mar de unos dos kilómetros y una gran ola que deja la ciudad sembrada de pescado. Pero el tsunami no es la causa del fuego.

Lo cita Vesteiro Torres en su Galería de gallegos ilustres (t. III, Marinos), pero solo lo hace de manera tangencial dentro de la biografía del coruñés Juan de Lángara, uno de sus mejores amigos.

En tierra también ocupa diversos cargos, como el de capitán de maestranza, Subinspector de Arsenales y vocal de la Junta de Asistencia del departamento de Cartagena, donde fallece el 1 de octubre de 1796. Travieso merece la Gran Cruz de Carlos III.

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