La vuelta al mundo en 11 días

Hoy hace 192 años del nacimiento en Ribadeo de genial visionario Ubaldo Pasarón, adelantado a Zeppelin

UBALDO PASARÓN Y Lastra (Ribadeo, 1827), militar, inventor y poeta, se gana en sus breves 37 años de existencia un lugar privilegiado dentro del capítulo de los lucenses singulares. Su Ribadeo natal lo recuerda con una calle, aunque su celebridad sea semidesconocida. Tampoco es mal título ser un célebre desconocido cuando hay tanto inepto popularísimo.

Se dice que nace el 16-VIII-1827, en Viveiro, pero apostamos por el 28-VII-1827 en Ribadeo, hace hoy 192 años. Quienes han tenido la oportunidad de acercarse a su obra lo han tratado de genio, o de loco, y ahí es donde se lía la madeja, porque Ubaldo no es ni una cosa, ni la otra, sino las dos al mismo tiempo.

Siendo alumno de la Academia de Ingenieros Militares de Guadalajara con 19 años se inicia en poesía, teatro y periodismo, pero pronto se centra en ciencia militar y obras monumentales. Entre las primeras, escribe Instrucción castramentaria para acampar la Infantería en yermos y despoblados.

Y de las segundas, algunos títulos que meten miedo por su ambición: Atlas crítico de la historia de España del Adelanto Humano desde la edad más remota hasta nuestros días, o el Mapa mundi comercial geoestratégico de la Tierra.

Sin embargo, por ninguna de ellas aparece Ubaldo en este álbum. Lo hace por el contenido del “Pilotage aeronáutico por Ubaldo Pasarón y Lastra, descubridor de la navegación admosférica”, alteraciones ortográficas incluidas.

Se trata del primer planteamiento sobre “navegación aerostática de fijo rumbo y velocidad arbitraria, hasta la del huracán”, tal como lo define el propio Ubaldo, que se erige como precursor de Zeppelin.

Aprovechamos las palabras de Antonio Pérez Martínez para explicar que se trata de un globo dirigible flotante formado por dos “secciones meridíánicas elipsoidales”, unidas por su concavidad a modo de ciruela claudia, con una eslora elipsoide y diámetro mayor horizontal equivalentes a los de una fragata, con resistencia para maquinaria, tripulación, pasajeros y carga, que podría circunnavegar la Tierra a una legua de altura en once días, dos horas, 52 minutos y 13 segundos.

Una vez que Ubaldo hubo puesto negro sobre blanco los principios de la navegación aerostática y el correo flotante universal circunnavegador, solicita del Gobierno español el título de Descubridor de la navegación atmosférica _ admosférica se puso_, y la explotación durante diez años del susodicho correo flotante.

Todo ello estimado en la cifra de 20 M de pesos, que era el rendimiento o el pago, por cuanto él cedía al Estado español su descubrimiento.

Pasarón lo pone en manos de Isidro Wall y Alfonso de Sousa de Portugal, X marqués de Mejorada del Campo y IV conde de Armildez de Toledo, intendente de la isla de Cuba, donde él se halla destinado.

La documentación pasa a las competencias del ministro de Hacienda, el cántabro Pedro Salaverría y Charitu, se concede una patente de cinco años y que si quieres arroz, Catalina. La prensa se divide en ubaldistas y anti-ubaldistas. Unos apoyan al pionero científico. Los otros ven a un loco que habla de paparruchas.

Se ignora la seriedad con la que Salaverría examina el invento, pero cabe pensar que le presta poca atención. En esa época Zeppelin también está en América y toma apuntes para el dirigible que tiene en mente, pero faltan todavía 40 años para la comprobación empírica de sus teorías. ¿Se pudo haber adelantado España? Es posible, pero Ubaldo muere poco después.

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