Dos Pepes detrás de un esotérico

La hija de Iglesias Janeiro llevaba 50 años esperando la llamada que le hace Pepe Coira interesándose por su padre

EL DESCUBRIMIENTO DE la existencia de Jesús Iglesias Janeiro (Bóveda, Vilar de Barrio, Ourense, 1893), se produce a través del Diccionario Esotérico Zaniah, en su edición de 1974 (editorial Kier, de Buenos Aires), que encuentro abandonado en un banco del madrileño parque del Retiro a finales de los noventa.

Vengo de la Cuesta de Claudio Moyano, donde he realizado tres o cuatro adquisiciones, y de repente observo que sobre un banco solitario del Retiro reposa un grueso volumen sin que haya nadie alrededor. Me siento y lo examino. Es una maravilla. Contiene el esoterismo mundial condensado en miles de entradas de diccionario y entre ellas, la de un nombre desconocido que tiene que ser gallego sí o sí, Iglesias Janeiro.

Permanezco allí diez minutos con las manos cruzadas en petición de que su dueño no regrese reclamándolo. Lo imagino comprador del libro en Claudio Moyano y despistado. No aparece. Me las piro con el Diccionario.

Luego, ya en Lugo, persigo las pistas de aquel nombre y veo que es autor de dos docenas de libros, también de corte esotérico, y de una Enciclopedia Utilidad, que se puede leer en la red. Pero poco más sobre su biografía.

Como la busca continúa por un lado y por otro, un día me topo con el dato que tanto ansiaba. Dice poco más o menos así: “Lo hacen natural de Bóveda, en la provincia de Lugo” ¡Bingo! ¡No solo es gallego, sino también de Lugo!

En 1999 leo en ABC que Manuel Barrios lo cita en un artículo sobre numerología. ¡Vaya! Hay otro español que sabe de la existencia de Iglesias Janeiro.

En esos años se prepara la edición de Mil preguntas sobre Lugo (El Progreso, 2005) y allí sale a relucir el flamante escritor de la cábala, el tarot egipcio, el magnetismo y la numerología.

Nada pude confirmar en Bóveda sobre la familia Iglesias, ni sobre la Janeiro, pero con la endeble cita de su procedencia lucense me basta para arriesgar que por allí andan sus orígenes.

El año pasado lo incluyo entre los 110 Lucenses Singulares que publica El Progreso con motivo de su 110 aniversario y hace cosa de un mes cuento con él para el cromo de este 13 de julio, sin saber muy bien el porqué de la fecha, aunque él sí lo sabrá.

En ese ínterin recibo un correo de mi tocayísimo Pepe Coira, que me remite el trabajo Argumentos de películas, por el que ha merecido el III premio María Luz Morales al mejor ensayo sobre el audiovisual gallego y donde se descubre toda su peripecia para descubrir quién fue realmente Jesús Iglesias Janeiro. ¡Nombres paralelos para el mismo objetivo! ¡Don Jesús tiene que estar contento del trabajo que sigue dando en la tierra!

Pepe parte del seudónimo J. de Borrán, que es la primera noticia que le llega del personaje a través de un texto llamado precisamente Argumento de películas. Después de mucho investigar, confirma que J. de Borrán y Jesús I.J. son la misma persona. Y no solo eso, sino que localiza a una hija suya que vive en Vigo, Lena Saladina Iglesias Rouco.

La emoción por el hallazgo del personaje, en mi caso, corre paralela a la desilusión por saber que la Bóveda celeste donde nace Jesús no es la lucense, sino la parroquia de Santa María de Bóveda en el municipio orensano de Vilar de Barrio, donde inicia su extraordinaria aventura que Pepe Coira nos contará en breve.

A él le agradecemos la foto del cromo y aguardamos impacientes el resto de la historia recordando que al recibir su llamada, Lena le dice que lleva 50 años esperándola, el tiempo transcurrido desde la muerte de su padre en 1968.

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