Pionero español de la energía nuclear

Se cumplen hoy los 106 años del nacimiento de Armando Durán, fundador de la Escuela de Comercio lucense

EL NOMBRE DE Armando Durán Miranda (Lugo, 1913), aparecerá indefectiblemente cuando en Óptica se hable de visión nocturna, pero podría hacerlo también en los apartados de mecánica cuántica, microfísica, energía nuclear y otros en los que fue experto conocedor o adelantado en el tiempo.

En 1951 es director general de Enseñanzas Técnicas, con Joaquín Ruiz-Giménez como ministro de Educación. Desde ese cargo impulsa la creación de las universidades politécnicas y la Escuela de Comercio de Lugo, en la calle que llevará su nombre.

La familia Durán le cede el mausoleo monumental que Nemesio Cobreros diseña en 1863 y en torno al cual se idea realizar un Panteón de Lucenses Ilustres en el cementerio de San Froilán.

Este panteón neogótico procede del anterior cementerio y había sido trasladado antes de su clausura. Es un encargo de la familia Ventosinos Reboredo, que hace fortuna en Cuba durante el reinado de Isabel II y se trata de una de las piezas documentadas más importantes del camposanto.

En él está enterrada Teresa Guadalupe Ventosinos Reboredo, señora de copiosos caudales, fallecida en Madrid en 1911 y trasladada a Lugo por mediación de su ahijada y sobrina, Teresa Miranda Belón, madre a su vez de Armando Durán Miranda y motivo por el cual los Durán pueden llevar a cabo esa cesión.

Salvado la vertiente localista, digamos que con Armando Durán comenzamos a inventar algo más los españoles, como se le reconoce al ser galardonado en 1994 con la Medalla al Fomento de la Invención, en compañía de Juan Manuel Rojo Alaminos y José Jiménez Salas. En su caso, las aportaciones pertenecen a los campos de la Óptica y la Energía Nuclear, dos disciplinas que aparentemente tienen poco que ver, pero que en Armando Durán encuentran su razón de ser.

Durán conoce y trata a todas las personalidades científicas del siglo XX. A las españolas, porque él forma parte del grupo más destacado, y a las mundiales, porque representa a España en todos los foros internacionales de sus especialidades. Uno de ellos es Julio Palacios, con quien trabaja muy estrechamente. Con motivo de las sesiones científicas que se le dedican a Palacio, Durán recuerda la polémica mantenida por el sabio español respecto a algunos postulados de la Teoría de la Relatividad de Einstein y evidencia su calidad de testigo en tales discusiones.

En 1979, con motivo de celebrarse el centenario del nacimiento de Einstein (1879/1955), es Durán quien se encarga de pronunciar la conferencia conmemorativa. Será vocal de la Junta de Investigaciones Atómicas (JIA) el año 1948. Dado el carácter secreto del organismo, sorprende saber que la JIA camufla su existencia bajo el nombre de una sociedad mercantil, en concreto la Sociedad de Estudios y Patentes de Aleaciones Especiales (EPALE), que evidentemente pasa mucho más desapercibida a cualquier entrometido.

Durán dirige un equipo formado por tres físicos, Ramón Ortiz Fornaguera, Carlos Sánchez del Río y Mª Aránzazu Vigón Sánchez, especializado en energía nuclear que va a suponer el embrión del que partan los posteriores investigadores españoles de esta materia.

En esa época viaja a Italia para entrevistarse con los científicos del Centro de Estudio para la Física Nuclear donde trabajan discípulos del Nobel Enrico Fermi. En 1961 informa a la prensa que la producción nacional de uranio asciende a 60.000 ks anuales en la fábrica de Andújar. Al día se tratan 220 toneladas, una cifra que Durán considera superior a la más optimista de todos los cálculos realizados.

Comenta