Testigo del debut de Marisol

Elías Rodríguez Varela participa en quince películas antes de hacerse fuerte con su voz

CON CATORCE AÑOS empezó siendo Pepe en una película de Luis Lucia que se llamó Cerca de la ciudad (1952), al lado de un tocayo circunstancial bastante más conocido que él en ese momento, Pepe Isbert.

Durante los ocho años siguientes, el nombre de Elías Rodríguez Varela (Trabada, 1937), aparece en los repartos de una quincena de películas, alternando las dirigidas por Luis Lucia y Ramón Torrado, con otros nombres, como Agustín Navarro, el de El cerro de los locos (1960), que había logrado un éxito notable.

Naturalmente, Elías es en todas ellas niño o adolescente con un pequeño papel de figuración mientras el protagonismo se reserva a los artistas sobre los que se intenta sostener la industria cinematográfica de esos años. Es el caso de Un rayo de luz, con la debutante Marisol, o María de la O, con una Lola Flores en pleno éxito, y con Antonio González, el Pescaílla, como guitarrista secundario.

Curiosamente en el reparto de María de la O, Elías da vida a un personaje que se llama “Elías Rodríguez”. La próxima vez que coincidamos en reuniones de la Academia Gallega de Gastronomía le preguntaré a qué obedece esa coincidencia.

En realidad las quince películas son la anécdota dentro de la vida del trabadense, porque él va a hacer uso de sus mejores armas a partir de su alejamiento del cine y su llegada al mundo de la radio, aunque con lo uno y lo otro lo que conseguirá es volver a sus orígenes, no ya como pilluelo de coro en un par de escenas, sino como doblador, narrador y empresario de un potente grupo dedicado a sonorización.

Sus inicios en esta segunda etapa tienen como escenario los estudios de Radio Juventud, donde se convierte en locutor profesional. De ahí da el salto a Radio Nacional de España, y finalmente desemboca toda su experiencia en la fundación de Radio Centro, donde él se encarga de la jefatura de emisiones.

A nadie se le escapa que Elías es dueño de una extraordinaria voz, que sumada a su simpatía y a su facilidad expresiva lo convierte en un diamante en bruto para la locución, el doblaje o la publicidad.

A nadie se le escapa, y a él, el primero. Su espíritu inquieto y amante de los retos, lo lleva a fundar Centro de Comunicación en 1981, y a crear ocho años después los Estudios Abaira, S.A., una empresa dedicada a la publicidad, doblaje y sonorización, que da origen a un grupo en el que aparecen también Abaira Publicidad, Matinha Estudios de Son de Portugal, Abrente Soluciones Audiovisuales y Línea de Fuego.

En estos días de julio de 1988, Televisión de Galicia emite por primera vez Gran Casino, un programa concurso al frente del cual están Elías, su voz y su sonrisa. Son los primeros tiempos de la televisión autonómica y el formato resulta arriesgado, aunque se recuerda con gusto.

En octubre de 2011, la Academia de las Artes y las Ciencias Radiofónicas de España lo reconoce con el premio a la “Mejor voz radiofónica”, un título que le hace justicia después de 51 años escuchando por todas partes que es el heredero de David Cubero, el primer redactor jefe de TvE y voz vinculada a la anterior generación radiofónica.

Para rematar la faena, la Asociación de Empresarios Gallegos en Madrid le entrega el año siguiente el premio Victoriano Reinoso como mejor empresario del año. Lo recibe de manos de Julio Lage, el presidente de Aegama, y en presencia de Loreto Arias, viuda de Reinoso y del alcalde de Trabada, José Manuel Yanes Ginzo, que es donde a él le gusta ser premiado, por ejemplo como Hijo Predilecto.

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