La carretera al balneario de O Incio, antes que Detroit

La historia del alquitranado pasa por la provincia de Lugo gracias a Pelegrí i Fusellas

SE ATRIBUYE AL carácter visionario de Henry Ford y su equipo la primera utilización del alquitrán o chapapote como firme para las carreteras ante la llegada masiva de automóviles. Fue una experiencia que se lleva a cabo en un circuito de Detroit el año 1909. Bueno, pues están equivocadas.

Tal honor no corresponde a Detroit, sino a Lugo. Y no fue Henry Ford el pionero, sino el ingeniero de Obras Públicas de Lugo, Eusebio Pelegrí i Fusellas (Barcelona, 1868?), que realiza tales experimentos cinco años antes, en 1904. Tampoco se hace sobre un circuito cerrado y ex profeso para la prueba, sino sobre un camino ya utilizado para el tránsito de vehículos, concretamente un tramo de 600 metros del ramal de carretera de tercer orden que une Ferrería de O Incio con el manantial de aguas minerales.

El ingeniero catalán Eusebio Pelegrí es destinado a Obras Públicas de Lugo, donde comparte su trabajo con Manuel Lois y Julio Murúa. Durante su etapa lucense es probable que haya sido agüista en O Incio y allí escucha las lamentaciones de quienes también acuden a procurarse salud, por la tortura pulmonar que sufren yendo y viniendo al manantial debido al polvo que se levanta en el camino con las ruedas de los vehículos.

En ese mismo momento se ha creado en París una asociación contra el polvo, prueba de los encajes que es necesario realizar para paliar las incómodas consecuencias de la llegada del automóvil.

Indudablemente, Pelegrí está al tanto de las soluciones que se proponen para sustituir el polvoriento macadán que desde 1823 impuso en todo el mundo Jhon McAdam, y dado su puesto en la administración y su vinculación con O Incio, emprende la faena de un experimento revolucionario, aunque hasta ahora haya sido olvidado.

En efecto, Pelegrí viene destinado a Obras Públicas de Lugo desde Barcelona. Luego pertenece al Servicio Central Hidráulico, en Madrid, y finalmente, siendo ya supernumerario, ocupa la dirección de la Compañía de los Ferrocarriles del Sur, con sede en Málaga, donde fallece en 1919. Su hermano José fue el autor del primer mapa del Pirineo catalán.

Su familia conmemora cada aniversario de su muerte ofreciendo una comida a 40 pobres que se sirve el mismo día del funeral.

De él sabemos también su predisposición para estar al tanto de la vanguardia técnica, lo que le lleva a vivir su aventura con el alquitrán. El polvo es el enemigo número uno que obstaculiza el avance del automóvil y el éxito del balneario lucense. Es propiedad de la familia Gasset Dorado y Aguilar, que ha contratado un peón a tiempo completo para mitigar la polvareda, sin lograr resultados satisfactorios.

En 1907 se publica el informe del ingeniero sobre la obra realizada en los tres veranos anteriores y en él podemos conocer que Pelegrí está al tanto de los mínimos detalles, como por ejemplo, la recomendación de utilizar una escoba de paja de arroz para el barrido previo, por ser ésta la más elástica.

La forma de aplicar el chapapote está descrita con minuciosidad, así como las ventajas e inconvenientes que observa, tras el paso de 800 peatones y 200 vehículos diarios.

Pelegrí utiliza alquitrán suministrado por la fábrica de gas de A Coruña, a 110 pesetas la tonelada. En los 3.000 m2 se utilizaron cinco (550 ptas.), 10 para el combustible, 44 para la caldera, 112 en jornales y 12 en escobas. Total, 728 pesetas. Sus cálculos fueron por tanto, que el m2 salía a 0,22 pesetas. Una auténtica ganga.

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