Melchor creyó en Iván y la ciudad cambió

Arranca el Resu, un festival de verano con nombre de noviembre

ÉL SOLO QUERÍA escuchar en su ciudad a su grupo favorito y todo lo demás vino por añadidura. Iván Méndez (Viveiro, 1988) lo recuerda así, con la sencillez de quien asegura que la fe mueve montañas. No obstante, basta haber asomado a la vida medio cuerpo para saber que una realidad conocida hoy como el Resurrection Fest, necesita un Iván y muchas personas más que trabajen muy duro en ello. Y aunque ya dispongan de otros medios, lo sigan haciendo año tras año.

En un principio había dos chicos aficionados a la música hardcore, Iván Méndez e Iván Pérez. Tenían alrededor de 18 años, un grupo de música y una ilusión, cual era ver y escuchar en Viveiro a alguno de sus grupos favoritos. Saben que es un sueño porque ese tipo de música no es precisamente la que más entusiasma a la mayoría de los vecinos y no hace falta explicar que si recurren a las ayudas oficiales, los políticos se fijarán en esa sintonía como condición sine qua non para seguir hablando de subvenciones. El voto es el voto.

Estamos en 2006 y quien ocupa la alcaldía de Viveiro desde hace tres años no es ningún advenedizo a ese tipo de música. Se llama Melchor Roel Rivas, fue expulsado de Uruguay por su militancia comunista y se ha hecho con la alcaldía de Viveiro como independiente en las filas del PSOE gracias a un pacto con el BNG. El primer alcalde de izquierdas desde el 36. A lo mejor suena la flauta por casualidad, porque como dice la sabiduría popular, el no ya lo tienen.

Y sonó. El galegüachu Melchor escucha muy atento a los dos ivanes y decide de inmediato darles la oportunidad de seguir adelante. Iván Méndez evoca aquella circunstancia en un texto escrito a la muerte del alcalde:

“Recuerdo perfectamente el día en el que mi compañero y yo acudimos a hablar con Melchor, fue algo que no se me olvidará. Éramos dos chavales de apenas 18 años sin experiencia en la industria musical y con una idea loca que tenía todas las pintas de no llegar a ningún puerto: queríamos realizar un festival de la música con la que crecimos, que era completamente minoritaria, en nuestro pueblo, en Viveiro (…) Puedo decir que la historia de Melchor está ligada a la nuestra porque directamente sin su papel no habría sido posible empezar un festival como el Resurrection Fest en una localidad como Viveiro. Así de fácil”.

El planteamiento es conseguir al grupo neoyorkino Sick of it all (Harto de todo), aderezarlo con cuatro grupos españoles y llamar a todo ello el Viveiro Summer Fest. Iría colocado detrás del programa de las fiestas patronales como un apéndice festivo, pero independiente a ellas, que se pretende celebrar en los alrededores de Covas.

Sick of it all se comprometen con Iván, pero dos días antes de la actuación, una llamada telefónica tira por tierra todas las ilusiones de los singulares promotores. Uno de sus componentes está enfermo y es imposible celebrar nada.

Sin embargo poco después se abre una puerta a la esperanza. La enfermedad del músico no es ninguna disculpa para no acercarse a Viveiro y le ofrecen otras fechas para actuar, en el mes de noviembre de ese mismo año.

El Viveiro Summer Fest había bajado a la tumba sin estrenarse y además no tiene sentido que en noviembre se convoque nada con una denominación veraniega. De modo que entre la muerte del festival, su reaparición y el mes de Difuntos, el nuevo nombre está cantado. Será el Resurrection Fest y así sigue llamándose aunque ahora la convocatoria sea en verano.

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