La madre de Pepa había nacido en Lugo

La actriz Asunción Montijano recibe el homenaje de los lucenses cuando regresa a la ciudad en 1930

EL PERSONAJE DE Pepa en Escenas de Matrimonio dio una segunda oportunidad a la actriz Marisa Porcel. Pocos sabían entonces que su madre _ niña, adolescente, mujer y dama de los escenarios _, ha nacido en Lugo, casi casi en plena función,

Su abuelo y su padre son los Montijano, apellido de leyenda sobre las tablas. El abuelo, actor y barítono, abandona en 1895 del género chico para hacer comedia y drama. Son más fáciles de montar y el público responde igual.

Aunque siempre hay quejas por la falta de público, Lugo es una de las plazas fijas cada temporada. Aquel año los Montijano vienen al San Froilán. José, el primogénito, y su mujer Concepción García esperan un hijo, de modo que entre un pase y otro, crece el elenco de la compañía. Es niña y se llamará Asunción (Lugo, 1906).

Sube a un escenario por primera vez a los seis años, pero la prensa comienza a citarla el 30 de enero de 1914, en Toledo, cuando tiene ocho y se representa La patria chica, de los Álvarez Quintero y Chapí. A partir de ahí, siempre hablan de ella.

Debuta como primera actriz a los 18 y a los 21, Asunción merece figurar en la serie de semblanzas Figuras de la Escena, del cordobés Luis de Castro. El 15 de enero de 1930, los Montijano debutan en el Teatro Principal de Lugo. Los lucenses no se conforman con ver a su actriz y quieren saber cosas de ella. Para satisfacer su curiosidad se acerca al Principal un periodista llamado Puro de Cora Sabater, que firma como Tramoya, si de teatro se habla.

“He nacido en esta acogedora ciudad, en una casita blanca, muy blanca, que se levanta en una calle céntrica. De esto hace veintiún años cuando en uno de los coliseos de Lugo trabajaba la compañía de comedias que dirigía mi abuelo (Se quita tres años, pues de eso hace 24 años)”.

¿Una anécdota? “Verá usted. Lo más saliente que me ha ocurrido en mi vida artística fue que me han impuesto una multa de 25 pesetas. Sí, señor; en un teatro de un pueblo entraron unos espectadores durante la función, promoviendo un escándalo, y yo, en mi nerviosismo, me mostré contrariada, y el señor alcalde me multó con cinco durillos, aunque luego, justo y galantemente, me perdonó.

“¿Sabe usted hablar en gallego?” Y Asunción Montijano pronuncia aquello de “Maruxa, encantiño, estáte por ahí que xa te chamarei”.

Los admiradores de la actriz la obsequian con una sortija y un ramo de flores. En su nombre realiza la entrega el médico Carlos Vázquez Fernández Pimentel. Estos amigos, entre los que se encuentra Tramoya, forman una compañía de teatro aficionado que al cabo del año representa varias obras en el Círculo das Artes.

Tras la guerra, más de cien estrenos teatrales _ entre ellos, La ciudad no es para mí_, dos apariciones en cine _ Piedras vivas (1956) y Azafatas con permiso (1959) _, y algo de televisión, como en Novela, Estudio 1 e Historias para no dormir (1966-1968), donde administra el terror de Narciso Ibáñez Serrador en La casa y La bodega.

Ella es una de las actrices de la Novela La caída, de Concha Alós, que graba en 1969 Sergio Schaaff. Sin embargo la censura la tumba y no se emite hasta 1974. Y es que uno de los personajes roba para comprarse un piso y eso molesta al Ministerio de la Vivienda.

Su marido, Pedro Porcel, fallece en 1969; ella, el 15 de junio de 1973 y Marisa Porcel, la hija de ambos, muere el pasado año. Su nieta, Paloma Porcel, es la voz española de Sarah Jessica Parker, la última de la saga Montijano.

Comenta