C. Virio Frontón, el Arde Lucus en Tarraco

Adriano lo convoca como uno de los más ilustres representantes de Roma y le dedica una estatua hoy perdida

SI PAULO FABIO Máximo tuvo serios problemas para ser lucense, pues nace antes de que él mismo funde la ciudad, o para ser vecino, pues le niegan la posibilidad de haber residido aquí, nos queda el consuelo de saber que nadie pone en duda el lucensismo de Cayo Virio Frontón (Lucus Augusti, 85?), el primer ciudadano ilustre de lo que será la bien murada, aunque en ese momento todavía tenga todas sus puertas abiertas al viento.

Teodosio Vesteiro Torres, en su Galería de gallegos ilustres, recoge los merecimientos de Cayo para haber sido honrado en efigie durante la Asamblea celebrada en Tarragona el año 123, en compañía del berciano Cayo Valerio Arabino, de Marco Valerio Pio, vecino de Braga y de la sacerdotisa Lucrecia, que cubre la cuota femenina de entonces.

Da la sensación de que sea trata de una hábil operación política destinada a la cohesión de las siempre centrífugas tierras de Hispania. Publio Elio Adriano, más conocido por Adriano el sevillano, manda en Roma y en el citado año ordena que se reúnan en Tarraco los más ilustres de cada uno de los enclaves hispanos en claro gesto precursor de las Cortes generales.

Van a tratar asuntos que afectan a la mejor defensa del Imperio, pero ésa es la disculpa. Bien sabe el Imperio cómo defenderse. Lo que pretenden es no acrecentar el peligro externo con amenazas internas y para ello conviene adular a los territorios haciéndoles partícipes de las decisiones previamente tomadas para que crean en la democracia participativa. De hecho, seguimos en lo mismo.

El flamen Cayo Virio Frontón representa a Lucus Augusti y a su convento, y no lo hace nada mal a los ojos de Adriano, pues es uno de los honrados con una estatua. La pieza se ha perdido, aunque bien podría ser alguna de las cabezas, o de los cuerpos descabezados, que reúne el Museu Nacional Arqueològic de Tarragona. No se den prisa en intentar la localización de nuestro paisano, pues creo que solo está abierta al público una muestra de los fondos del MNAT mientras se reforma el edificio.

Por el contrario sí se localiza su pedestal, donde se le dedica el homenaje, y gracias a ello sabemos de Cayo Virio y de sus méritos.

Corresponde al número 4255 del Corpus Inscript; latín, de Hübner, y dice así:

Virio Frontoni Flam. P. H. C. Ex. S. LVCENS

EX-DECRETO CONCILII P. H. C

Los epigrafistas que la estudian destacan que Cayo pertenece a la gens de los lucenses, no al convento jurídico, lo cual le confiere mayor concreción a la hora de señalar su origen.

Amor Meilán, que escribe del ilustre paisano en varias ocasiones, hace alusión a la parroquia de Frontón, en Pantón, como posible enclave relacionado con el flamen lucense, pero nada más. También lo incluye en su relación de los Cien gallegos ilustres Modesto Grandío Parapar, pero sin añadir nada a lo sabido, como de hecho hacemos aquí, pues las fuentes informativas acaban entre los cascotes tarraconenses.

Añade Amor Meilán que podríamos relacionatlo con una lápida hallada en Santa Eulalia de Mariz (Guitiriz), donde aparece la palabra Frontonis (Hübner, número 2536), si se trata del mismo personaje.

Una aportación moderna al primer caballero ilustre de la ciudad _ primero conocido _, es que su personalidad ha sido adoptada por el vecino de Xinzo de Limia, Alberto Sánchez Vicente, para darle vida todos los años en la Festa do Esquecemento, que este año se celebra del 17 al 19 de agosto.

Quizás algún lucense lo hace también en este Arde Lucus.

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