El Don Quijote de Duarría inventa un fusil

José Castedo Teijeiro sorprende a Mariano de Cavia en el III Centenario de la novela

EL TERCER CENTENARIO de El Quijote se celebra con ediciones, nuevas calles, monedas, conferencias y demás alboroto. Es decir, por todo lo alto. Estamos en 1905 y la ola cervantina arrasa en los medios casi tanto como hoy podría hacerlo el noviazgo de una chica OT y un guapo de GH. Una barbaridad.

De repente surge de Lugo una noticia que deja a España con la mirada estrábica. Un catedrático del instituto lucense afirma que Cervantes no es el autor de El Quijote, pues tal honor le cabe a un tal Castedo Teijeiro, coetáneo del manco de Lepanto. El catedrático se llama José Castedo Teijeiro (Castro de Rei, 1845?), porque es descendiente del susodicho.

Como la cosa no tiene mayor fundamento, salvo un montón de anotaciones, la prensa lo aprovecha para hacer chistes variados y así hay quien escribe que el autor “ni es Cervantes, ni fue bautizado en Alcalá, ni Dios que lo fundó”. Eso sí, es de Lugo.

“¡Parece mentira que haya escritores tan sinvergüenzas como Cervantes que se atrevan a firmar obras que no son suyas!” Y remata: “Ahora sólo falta que salga por ahí otro diciendo que don Quijote de la Mancha no era manchego sino maragato. ¡Y que Dulcinea del Toboso era una tiple del género chico natural de Calahorra!”

La repercusión del disparate es tal que hasta Mariano de Cavia lo comenta en su artículo del 20 de mayo en El Imparcial. Lo califica con sorna de “extraña averiguación” y añade que Castedo también se dice pariente de María Pita. Don Mariano disfruta con la arriesgada teoría del hijo de doña Josefa Teijeiro Peña, fallecida en 1892 en la casa familiar de Os Castedos, en Santiago de Duarría, donde ahora pasa los últimos años de su vida y donde muere el 21 de abril de 1910.

Don José fue un hombre inquieto y peculiar _ ya lo habrán adivinado _, al que una serie de adversidades conduce irremediablemente a perder la cabeza. Así lo observa con tino su paisano y tocayo José Trapero Pardo en Lugo: Cien años de vida local. Los dos comparten tierra en Duarría, aunque al camposanto llegan casi con un siglo de diferencia.

Uno de los mayores contratiempos que sufre Castedo tiene que ver con la invención de un fusil que trata de oficializar con pasión, pues en su criterio aventaja a los Mauser en todo.

No restemos méritos al fusil Castedo por conocer ya el episodio cervantino, pues esto sucede en 1897 y hasta ese momento el hombre no ha dado muestras de patinaje. ¿O si?

Los planos y memorias del fusil de repetición Castedo son presentados el 15 de enero de ese año al Gobierno civil de Lugo para solicitar privilegio de invención. Su autor se identifica como profesor de la Escuela de Artes y Oficios y auxiliar del Instituto, pues aunque intenta acceder a cátedras en Tapia, Huelva y Mahón, no lo consigue.

Dice que es más rápido que el Mauser, que dispara 6 tiros en dos tiempos, y no 5 en tres como su competidor, y que no pierde la puntería. Además es más ligero, esbelto, sencillo, “y teniendo más atrás el centro de gravedad, es de más fija puntería”. Se carga con los mismos cartuchos que los del Mauser.

Se escuchan buenas palabras, pero el Castedo nunca llega a buen puerto. Quizás en ello radica el origen del posterior desvarío.

Castedo había sido auxiliar de Matemáticas, Aritmética y Álgebra, Física y Química y Agricultura. Publica una Síntesis de las teorías eléctricas y magnéticas (El Adelanto, 31-V-1902) y pertenece al Tiro Nacional. También abunda en pleitos con el ayuntamiento de Castro.

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