El hombre que toreó con la llegada masiva de coches

Ezequiel Orol escribe la Biblia del tráfico lucense donde establece “el principio de la incomodidad”

EZEQUIEL OROL FRAGA (O Valadouro, 6-VI-1923) fue un hombre peculiar. Basta con repasar algunas de sus iniciativas para certificarlo. Claro que “de raza le viene al galgo”, como apuntó el periodista orensano Dorzán cuando le hace una entrevista. La raza era su padre, el notario José María Orol Balseiro, de grata memoria entre quienes le conocieron, a los que conquista con su facundia y simpatía.

No quiere esto decir que padre e hijo fuesen iguales, como tampoco los otros hermanos. No, lo que pasa es que las cosas, ya lo decía Perugrullo, son por algo.

Sorprende saber, incluso a su familia, que en 1961 Ezequiel fue el 4º clasificado en el Campeonato Gallego de tiro rápido con pistola (calibre 22 americano), que es una difícil especialidad olímpica, aunque más parezca un duelo en la calle principal de Dodge City, después de que ambos pistoleros se hayan tomado sendos zumos de tarántula, que ríete tú del whisky. Pues sí, lo fue. Y otro lucense, Primitivo Sobrino, fue subcampeón.

Él ya es abogado desde 1950 y también un notable aficionado a los toros, como su padre, con quien ejerce de empresario taurino en tierras galaicas. En Ourense lo tienen claro. Una cosa son las fiestas del Corpus con toros y otra, sin ellos. No hay color y los hosteleros claman por los morlacos como el agricultor por la lluvia.

En las de 1955 se prometen toros y de ello se encargan los Orol. Una corrida el jueves, y una novillada, el domingo. El periodista que asiste a la firma en Ourense, perspicaz él, observa que Ezequiel “ni habla andaluz ni tiene a la vista detalles cañís”. Otro detalle a subrayar: Se ha desplazado de Lugo a Ourense en su coche.

Él le explica que es empresario taurino por influencia de su padre, “un entusiasta de la fiesta nacional”. Ellos ponen hasta la plaza, que está en Lugo porque en los sanfroilanes del 54 dieron una corrida, que casualmente preside mi padre. Pelúdez lo comenta en El Progreso: “Don Puro repartía orellas coma ti e eu podemos repartir perras chicas”.

Tiene una capacidad para unos 5.000 espectadores y es muy sólida, pues son 10 toneladas de hierro y 150 de madera. Los Orol aún no saben cómo la transportarán.

Los matadores serán Carlos Corpas, Antonio Vázquez y Cayetano Ordóñez, Niño de la Palma, que sustituye a Joselillo de Colombia, cogido grave, y los toros, del campo de Salamanca. Al final todo se queda en la novillada. Imponderables de la fiesta..

Ezequiel también inventa un traductor simultáneo de cuatro idiomas _ español, francés, inglés y alemán _, que bautiza como el Poligloter, nuevo método de comunicación por imagen. Fue impreso en 1973 por la Editorial Escelicer de Madrid, aunque se data en Lugo.

A lo largo de casi cien páginas, se recogen las frases y objetos más comunes en los cuatro idiomas y se interrelacionan mediante dibujos de Luis Cabrejas Camarero, de tal forma que el hombre “superará los efectos del castigo que mereció por pretender llegar al Cielo con la Torre de Babel”, según escribe su optimista autor en la introducción.

Un abundante número de casas comerciales españolas dan su apoyo al Poligloter, así como el Ministerio de Información y Turismo, aunque el éxito es relativo.

Durante los años anteriores, con García Siso, en 1964 y con Roldán, en 1967, es concejal-delegado de tráfico. Son los años de la eclosión automovilística y la ciudad presenta dificultades inherentes a sus años. Con todo, Ezequiel deja un buen recuerdo con sus direcciones únicas, sus semáforos, el tiempo limitado para aparcar, o la Zona Azul, que entonces parece un caos.

Su Biblia sobre el tráfico lucense la resume en doce folios a doble espacio. En ellos establece el “principio de la incomodidad”, o sea, cortar el tráfico innecesario de las vías estrechas y atacar el exhibicionismo de los nuevos propietarios. Casi como Carmena. Fallece el 9-I-2016.

Comenta