Santiago / Antonio, el hombre que vivió dos veces

Hace 58 años se identifica a O Mudo, un residente en el Asilo de Foz aparecido en Meira sin conocimiento de nadie

EL PROTAGONISTA DE nuestro cromo de hoy vive dos vidas, bajo dos identidades y tras dos bautismos distintos, sin que a fecha de hoy sepamos con exactitud cómo se produjo la transición entre una y otra.

Por eso, al citar su nacimiento, debemos hacerlo por partida doble. Por un lado primero nace Antonio Cabezas (Sao Paulo, 1923), y más adelante lo hace Santiago Meira Foz (Foz, 1952), pero ambos son la misma persona.

Contemos su historia comprimida y dejemos la larga en el enlace que se cita al final.

Un hombre aparece de la noche a la mañana en medio de la provincia de Lugo. No se sabe cuánto tiempo lleva aquí, por qué medios accede, de dónde procede, quiénes son padres, ni qué edad tiene. Parece ser sordomudo y vivir en una gran desorientación.

La gente dice que ha caído de un avión o saltar de un submarino a la deriva. Ramón Canosa es el primero en dar referencias suyas y lo sitúa dentro de una cueva en las cercanías de Meira. Antón Niñé discrepa. Lo encuentran deambulando por las calles de esa población.

Canosa describe el hallazgo con tintes novelescos. Unos labradores de Meira buscan refugio contra la lluvia en una cueva y allá al fondo, en la penumbra, distinguen un bulto. Es él. Como estamos a punto de iniciar el conflicto que a todos sume en la tragedia, la situación del hombre tampoco preocupa en exceso y lo dejan en la cueva.

Pasan los años de la guerra y las autoridades vuelven a fijarse en el sordomudo de Meira. Previa estancia en Santiago, donde le echan un ojo los hombres de la ciencia médica, ante él se abre un incierto futuro. Es imposible remitirlo a su lugar de origen cuando ni él sabe de dónde pudo haber salido.

En 1942, Ramón Ferreiro, gobernador civil de Lugo, decide que su mejor destino es la Casa Asilo de las Hermanitas de Ancianos Desamparados de Foz, que apenas lleva tres años en funcionamiento. No es anciano, ni de Foz, pero es evidente que está desamparado.

Allí es acogido y bautizado. O Mudo, como se le llama, pasa a ser Santiago Meira Foz, un feliz nombre que se le ocurre a alguien con ingenio. Su padrino será el sucesor de Ferreiro, José del Valle Vázquez, representado por su secretario, José María Fernández Rancaño. Y la madrina, Sor Dolores Pereira, superiora del Asilo. Lógico.

Se hacen pruebas por ver si responde mejor al oír alguna lengua extranjera, pero solo los uniformes y las mujeres le conmueven.

Al interés de Canosa por el personaje, siguen artículos de Trapero, Antón Niñé, Suso Fernández y Jesús de Breogán, hasta que en 1961 Jorge Víctor Sueiro conoce su historia y la divulga en varios periódicos de España, entre ellos, Ideal de Granada.

Como Sueiro solicita de sus lectores que si alguien sabe de este hombre, se ponga en contacto con el Asilo de Foz, al cabo de unos días llega una esperanzadora carta desde Granada, donde han leído el reportaje firmado por Borgonovo en el Ideal.

En una nueva entrega de esta apasionante serie periodística, Sueiro afirma que el Ideal ha hecho posible que “casi podamos decir hoy con certeza absoluta que Santiago Meira Foz es Antonio Cabezas, nacido en Sao Paulo (Brasil), de padre granadino y al que le vive una tía, hermana de su progenitor”.

María Cabezas Muñoz dice que su hermano tuvo un hijo sordomudo en Brasil y que podría ser ese hombre. “Creo que sería interesante que yo le enviase una foto a ver si él reconoce a sus padres”.

Y en efecto, María remite una foto enviada por su hermano y al verla, en junio de 1961, O Mudo reacciona de inmediato. Se le llenan los ojos de lágrimas e intenta emitir unos sonidos que por la posición de sus labios todos intuyen que son las palabras de papá y mamá, al tiempo que los señala. Un misterio parece resuelto. Santiago es Antonio. Solo falta explicar cómo pasa de Brasil a Meira.

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