El gran quebranto museístico de Monforte

Fue hace 90 años y hoy se celebra el Día Internacional de los Museos

HOY SE CELEBRA el Día Internacional de los Museos y para mejor contribuir a su festejo se nos antoja el nombre de un puñado de lucenses cuya vida ha estado vinculada a alguno de los lucenses, privados o públicos, dentro o fuera de la Rede Museística Provincial. Son muchos y muy entusiastas.

Finalmente elegimos al erudito Antonio Méndez Casal (Monforte de Lemos, 1883), porque de esa forma recuperamos la tan controvertida venta del cuadro de la Adoración de los Reyes o Altar de Monforte, de Van der Goes, cuya salida de la ciudad del Cabe cumple en estas fechas los 90 años, si contamos desde el primer día en que se conoce tal posibilidad.

El episodio está considerado como uno de los mayores errores en gestión de arte de la historia española y una de las pérdidas museísticas más graves al margen de catástrofes y eventualidades.

Al crítico e historiador de arte Antonio Méndez Casal se le atribuye el honor de haber determinado que la Adoración era realmente un Van der Goes, aunque antes hubo otras opiniones en ese sentido, como por ejemplo la de Murguía.

En 1909, Antonio Santonja, superior de las Escuelas Pías que han recibido en usufructo el Colegio del Cardenal donde se encuentra el cuadro, expone al patrono de la institución, Jacobo Fitz James Stuart Falcó, duque de Alba, la falta de fondos para acometer unas reparaciones necesarias y la posibilidad de que la venta de la obra logre ese dinero.

El duque acepta y se inician las gestiones. Lafora, un anticuario español ofrece por él 300.000 pesetas. Es la primera cifra. El inglés Walter Amstrong certifica que se trata de un Van der Goes muy notable. Dice disponer de un presupuesto de 10.000 libras y reconoce que el cuadro vale mucho más, así que se retira.

Sulley, otro inglés, y el profesor de la Universidad de Gante, George Hulin, suben la apuesta. Unos franceses llegan a las 40.000 libras, pero el asunto alcanza las fibras sensibles de los lectores y comienza una campaña que tratará de impedir la venta y/o la salida del cuadro de España.

Todo el mundo opina sobre el asunto. La Pardo Bazán, Amador Montenegro Saavedra, Sorolla, Romanones, Azorín… Se abre una recaudación, pública pero apenas se obtienen 70.000 ptas.

Se pactan las condiciones en que ha de venderse con el ayuntamiento de Monforte, y hasta los ministros de Instrucción Pública, Faustino Rodríguez de San Pedro, y su sucesor, Julio Burell, tienen a bien ordenar al gobernador civil de Lugo que impida la salida del cuadro mediante el imperio de la ley.

El proceso se dilata y entramos en 1910 con la polémica encendida, pero he aquí que los escolapios mantienen los contactos y conocen el interés de los alemanes por quedarse la pieza.

El intermediario, Walter Gretor, ofrece 1.180.000 francos por el cuadro, pues su deseo es que se una a otro del mismo autor existente en la actual Gemäldegalerie de los Museos Nacionales de Berlín. Vamos, que les iba bien para una sala.

En complicidad con el Gobierno se intenta esconder la venta del público conocimiento y tan es así que en mayo de ese año se finge una falsa subasta pública en la sede madrileña de los Escolapios a la que solo acuden los alemanes. Se calcula que hoy el valor del cuadro supera los 50 millones de euros. Feliz día de los museos.

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