Un Josef Conrad sin caballo

Hoy se cumplen los 162 años del nacimiento del poeta nacional del Uruguay en Ribadeo

TAL DIA COMO HOY, 162 años atrás, nace en Ribadeo El Viejo Pancho. Nace como José María Alonso Trelles y Jarén, no Alonso y Trelles como a veces se le cita, porque la y separa los apellidos paternos de los maternos.

Así, el poeta más grande de Uruguay, el nacional por excelencia, no es uruguayo. Juana de Ibarborou, la poetisa de América, sí, Quizá por eso El Viejo Pancho necesitó ser más americano que ella en sus decires.

A El Viejo Pancho le pasa lo que a los vikingos, que jamás llevaron cuernos; o lo que a Napoleón, que no era un hombre bajito, y sin embargo así los pintan siempre, con casco astado a unos, o más pequeño que el resto al otro. A él lo retrata Suárez Couto montado en un caballo y no hay testigos de que se haya subido jamás a un solípedo. Ni tan siquiera que se enfundase un poncho. A saber si lo hizo Valle-Inclán, tal como aparece en el cuadro de Juan de Echevarría.

Los pintores ponen ponchos, caballos y cuernos a quienes les da la gana, que para eso son los dueños de los pinceles. El Viejo Pancho le puso letra a Uruguay y se quedó tan pancho, de modo que no hubo otro remedio que hacerlo poeta nacional, porque los poetas nacionales también nacen donde mejor les aviene.

Al principio sí. En los primeros años, tras conocer el fruto de su pluma, se preguntaban si un hombre nacido al otro lado del Atlántico _ en un sitio llamado Ribadeo, que acaba como Montevideo _, podía ser diputado del Partido Blanco de los campesinos y poeta de la República Oriental.

Después, cuando Carlos Gardel incorpora varias de sus letras, ya no se preguntan nada. Solo le dan el título y una calle, que es lo propio de los vates elevados a cantores del alma nacional. Por eso Suárez Couto lo ve el más gaucho de todos los gauchos.

En Navia dicen que José María nació allí, claro; pero ya se sabe que los de Navia siempre barren para su casa. Raro que los catalanes no intenten llevárselo.

Trelles y Jarén, asturiano, gallego y uruguayo, no solo fue El Viejo Pancho, sino también Juan Monga, y Cáustico, y Candil, y Tácito _ como el grupo democristiano de la transición donde vela armas Leopoldo Calvo Sotelo _, y Ventosa, o simplemente Él, como la película de Buñuel, entre otros seudónimos que utiliza para sus cáusticos y humorísticos comentarios en El Tala Cómico.

Gustavo San Román, un académico uruguayo que imparte en la Universidad escocesa de Saint Andrews, le llamó “especie de Josef Conrad gallego”, porque el hombre no solo se llamaba Józef Teodor Konrad Korzeniowski, sino que además era polaco, y sin embargo lo escribió todo en inglés. Y también por lo de aventurero.

Entre el castellano y el idioma de Paja brava puede haber más distancia que entre el polaco y el inglés. Por eso tuvo que venir alguien de Ribadeo para escribírselo.

El año que viene se cumple un siglo de su viaje por Galicia.

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