Dos horitas cortas

¿Quién te quiere a ti, monín?

Alucina, vecina. El moderado ha sido Pablo Iglesias y el más agresivo. Rivera. Por esa regla de tres, Sánchez habrá estado humilde y Casado, desmelenado.

Resultado del debate: cada uno quiso aparentar lo que no es. Ellos sabrán, pero basta estar un poco atento para darse cuenta.

Los debates electorales son muy interesantes y todas esas cosas que dicen los candidatos cuando son aspirantes y niegan cuando son presidentes, pero tampoco se trata del bálsamo de Fierabrás, ni de la quintaesencia de la democracia, porque les domina el afán propagandístico por encima del afán de servicio.

Los candidatos han mentido lo que han querido e incluso los medios les hemos señalado mentiras que eran verdad. Todo en pos de la campaña, de la audiencia y de la democracia, que también.

El debate es una actividad continua y permanente. Desde que alguien se postula para la vida pública se inicia un debate consigo mismo, con los ciudadanos, con sus correligionarios y con sus oponentes. No se puede estar incendiando Roma y llegar después al debate con calderos de agua para sofocar el fuego. Mejor dicho, sí se puede, pero se nota.

Lo más tronchante es cuando dicen que antes del último debate había seis millones de españoles indecisos y que después ya tienen elementos suficientes para encauzar su voto. Pero entonces, ¿dónde estuvieron esos seis millones de españoles estos últimos diez meses? ¿Dónde estuvieron el resto de la legislatura y las legislaturas anteriores? ¿Secuestrados por el Daesh? ¿Presos de una pasión frenética por algún juego de marcianitos?

Es como si un alumno no da golpe durante todo el curso, pero dos días antes del examen le ponen Interestelar y aprueba Física.

Así da gusto. Ya podemos volver con Jorge Javier.

3 Comentarios a “Dos horitas cortas”

  1. Caplan

    La última rebosa el vaso, la ultima impresión es la penúltima si hay otra información, la voluntad es voluble sin una convicción e información deficiente, la gente somos velas al aire más propicio, las imágenes son más digeribles y convincentes ante la apatía o desgana, en fin que algo dice mucho y el todo se reduce a que da igual.
    Nadie o casi nadie leemos los programas de los partidos, vemos sus caras, sus gestos y sus regalías sin compromiso, es una almoneda y un juego asqueroso que todos aceptamos sin más remedio que aceptarlo, es lo insustancial, es la charla de taberna que es charla da merda, es una marga decepción el nivelazo, aquí no votamos propuestas aquí asumimos lo que nos obligan o inyectan en vena, da igual decimos, arre que so, total son todos iguales.

  2. Bartolo

    Muy de acuerdo con el artículo de hoy, no me duelen prendas en reconocerle su imparcialidad, sumado al humor e ironía de que hace gala, pese a que me haya vetado el comentario en el de ayer.

  3. Bartolo

    Retiro lo del veto, acabo de ver el comentario insertado. Pido disculpas.

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