Alcántara

Columnista, poeta y cronista de boxeo

Cuando Umbral debuta en el columnismo, Alcántara ya ha escrito salomónicas y masónicas, las de boxeo y de alcohol, las nocturnas y apresuradas, las poéticas y esas peores, de media tarde, largas, cansinas, de procesionaria coja, que no arrancan porque no tienes la cabeza para repartir adjetivos, ni para decirle al Gobierno que una cosa es predicar y otra, dar trigo. ¡Qué vulgaridad! ¿Cuántos millones de columnistas lo habrán dicho al menos una vez?

La columna diaria es un ejercicio preñado de nicotina. Siempre hay un momento a lo largo de la jornada en el que piensas dejarla. Pero sigues con ella porque después de todo sabes que es una columna de apoyo.

De insistir la tentación, basta pensar en Manuel Alcántara para escribir la siguiente. Es curioso. Yo creo que a la familia de ´Cuéntame cómo pasó´ le pusieron Alcántara pensando en él. Quién mejor que Manuel para contarnos España.

Hasta este miércoles en que muere, Alcántara lo ha hecho a base de crochet contra el teclado y de ganchos al mentón de la actualidad.

Manuel Amor Meilán escribía columnas del pasado; Umbral las escribía para ligar; Alvite, columnas canallas y él, columnas orteguianas porque eran él y sus circunstancias. Alcantarinas en esencia.

En la última que le leí este mismo año _ quizá la última que escribió porque no volví a ver su firma desde entonces _, se asombraba de que Franco siguiese ganando batallas después de muerto. Ya se lo pueden imaginar. Hablaba del Valle de los Caídos y de su combate singular con el caballero Sánchez, el de la Falsa Sonrisa. Se asombraba de que la ganase el muerto y de su propio asombro, porque los españoles, decía, estamos acostumbrados a peleas en efigie desde que el Cid gana la suya de cuerpo presente.

Seguro que él ya le ha pedido al jefe que le permita enviarlas desde el más allá.

Un comentario a “Alcántara”

  1. Anto io Martín

    Insuperable, Pepe. Lástima que muchos lectores tuyos no comprendan en su totalidad las alusiones al boxeo y a la botella, su pasio es secretas (en los ultimos años). Yo tuve el honor de compartir página con él en “La Tribuna de Marbella”. Adiós, maestro. Anto io Margtín

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