F de fabulaciones

Un libraco de 800 páginas

Este puente estuvo en Lugo el periodista Antonio Martín Escorza. Viene para asistir a la entrega del premio Aymeric Picaud a Manolo Rodríguez y lo aprovecha para hacer algo de turismo.

Fuimos compañeros en la agencia Efe durante nueve años y de ahí que me regale un ejemplar de su libro La España real contada a mis nietos, en el convencimiento de que me va a gustar, porque una buena parte de lo que en él cuenta es la historia que compartimos, o la que nos tocó de cerca. Carrero, Franco, Constitución, primeras elecciones… en pocas palabras, la década de los setenta.

En un momento del libro, Martín Escorza recoge cómo fue que le pregunta a su profesor, Vicente Gállego, primer director de la agencia, qué hay detrás del nombre Efe, y cómo éste le asegura que en su elección habían pesado tres razones: Falange, Franco y Fernando el Católico.

Otros no van por ahí. Giménez Arnau padre, aseguraba llevar la respuesta en el bolsillo trasero de su pantalón y ponía a Dios por testigo _ él, que era creyente sin fisuras _, de que ésas no eran las causas.

Las tres agencias españolas anteriores a Efe fueron Fabra _ un apellido _, Febus _ el sol _, y Faro. Su heredera sería Efe, se dijo. Y también, el acrónimo de Estudios Fotográficos Españoles, o de Editorial Falangista Española.

Y así una docena de opciones de diferente origen. Incluso hay quien asegura que la clave radica en ser la primera letra del abecedario que necesita tres para decirse, o que viene de la Fe al nuevo régimen, exigible en 1938.

El caso es que la teoría que Gállego cuenta a Escorza no debe ser la buena, porque de ser así, a estas alturas la Memoria Histórica ya habría caído sobre la agencia como una guillotina y hoy estaríamos hablando, qué sé yo, de la agencia Pe, de Pedro, Pablo, Puigdemont…

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