La niña en Wisconsin

La muy prestigiosa universidad de Madison Winconsin

El independentismo, o como haya que llamar a la rebelión de algunos catalanes, siempre ha pretendido jugar la partida con su tapete, con sus cartas y con sus reglas, y aunque a veces parece que lo ha conseguido, lo cierto es que sigue siendo brisca y sigue vivo el santo temor a que te pillen el Tres.

Ada Colau retira la pancarta anticonstitucional de la fachada municipal tras la advertencia de la Junta Electoral Central y Esquerra presiona en estos momentos al túzaro Torra para que haga lo propio y así verse libres de molestos procesos de inhabilitación que de mantener la desobediencia, derivarían más allá de una cabezonería sin sentido.

Eso lo dice ERC, no lo digo yo. Pero es un sinsentido que arranca de profundas raíces en un conflicto fratricida, ucrónico y anacrónico, sustentado por el capricho y la ambición de un puñado de políticos inútiles que creyeron haber encontrado el bálsamo de Fierabrás con solo mentar la palabra independencia, y por la flacidez de otro rebaño de políticos que no creyeron en la razón y en la ley que les asistía.

Menos mal que unos y otros son mucho más endebles que las reglas de convivencia y al final, quieras que no, tener lacitos amarillos colgados de los balcones institucionales sigue siendo un delito como la copa de un pino.

Lo es durante los períodos no electorales, cuanto más si hay urnas de verdad. Pero el sinsentido que contamina todo el proceso y que convierte al ciudadano en sospechoso, al golpista en patriota y al turista en plaga de langostas, llega un momento en el que se mira al espejo y se dice:

_ Mira, Torra; saca los lacitos de una vez, que nos la van a dar con queso. Ya justificaremos la obediencia con otra folklorada, pero por Dios, que no nos inhabiliten, que tengo la hipoteca del chalet a medio pagar y la niña estudiando en Wisconsin.

2 Comentarios a “La niña en Wisconsin”

  1. Tolodapinza

    Pues creo yo, mira por dónde, que Chistorra está deseando que le inhabiliten.

    Por eso persiste en su cabezonería de mantener los lazos amarillos y las pancartitas. En cuanto le inhabiliten gana dos bazas a la vez:

    1ª Queda como un mártir víctima de los vengativos jueces españolazos, lo que siempre da “caché”.

    2ª Evita encabezar su lista en las próximas elecciones, porque este sujeto lo que de veras desea es salirse de todo este jaleo (que a él lo supera con creces) e irse a su casa a vivir la vida sin ruidos. Si se negara a encabezar la lista, sus secuaces le tacharían de traidor y cobardón, en cambio si le inhabilitan ya le dan los jueces la faena hecha. Impecable.

    Pudo enfrentarse ─de verdad─ a España liberando a los políticos presos mientras estaban en una cárcel catalana, bajo su jurisdicción. Pero aquello era ir directamente a las bofetadas, y este sujeto tonto no es. Prefiere este enfrentamiento a pellizquitos sin gran riesgo personal y de bastante rédito en materia de imagen entre su tarada grey.

  2. Caplan

    Todo esto no es política, no es servicio al pueblo, no es idealismo, no es humanidad, es una basura de negocio.
    Esto , la política de y en España se ha convertido , revenido y aumentado en un negocio asqueroso, una forma de exprimir, crujir, derechos y beneficios de los demás, es la prostitución de los derechos humanos y de los objetivos como raza o especie, es una asquerosa forma de dictadura, del vivir de algunos y encubierta de palabras y palabras vacías adormecedoras y pura estafa.

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