Antes arránquese la lengua

Pío Baroja en Lugo, de espaldas a la catedral. No se enteró de nada, pero lo contó muy requetebién

En estos días de asueto histórico he oído a la ministra Celaá balbucear como pato en estanque cuatro palabras de un idioma inconexo que a saber de qué basurero lo rescata.

“Juntas, y juntos también; ustedes, vosotros y vosotras; ustedes, ellas y ellos…”

En las buenas épocas, cuando no había tanto cursi suelto por manzana, a esto se le llamaba “hacerse la picha un lío”, y listo.

Hoy lo llaman lenguaje inclusivo, pero solo es para que no lo entendamos, porque nadie, absolutamente nadie, ni en éste ni en ningún otro idioma, de entre las personas que se reconocen como correctas en el decir y elegantes en el escribir, ha tenido jamás la más mínima intención de recorrer ese absurdo camino. En sustancia, por ser feo, cacofónico, absurdo, pedestre, inculto e inútil. Solo por eso.

Si la mamarrachada ha logrado contagiar a una catedrática de enseñanza secundaria, con oficio eventual de ministra, solo puede deberse a que por encima de ella existe un enorme ignorante, con oficio eventual de presidente, al que se le tiene un miedo reverencial y al que nadie se atreve a decir: “Pedro, cálmate; que en el diccionario manda el pueblo”. Y además, sin darse cuenta.

No sé si han tenido la ocasión de escuchar a Celaá el día de marras _ alrededor del 8 de marzo feminista _, pero si lo hicieron, se habrán dado cuenta de que la propia ministra no puede por menos que reírse de la inmensa chorrada que gorgotea, prueba inequívoca de que no habla de forma natural _ como estamos seguros de que sabe hacer _, sino mediante un lenguaje falso, artificial e impuesto que de hacer escuela, nos mandaría a los hispanohablantes a la bolsa de los detritus literarios. Y hasta ahí podíamos llegar, porque tirar por la borda a don Miguel de Cervantes y a don Pío Baroja, me lo va usted a perdonar, señora ministra, pero es sencillamente blasfemo.

Un comentario a “Antes arránquese la lengua”

  1. Don Quijote.

    Estamos en el siglo XXI el Siglo de la Mediocridad y de cosas mucho peores, a la vista está.
    A mi siempre me gusto rodearme o meterme en grupos de gente que sabe mas que yo, lo consideré siempre como una formula infalible de aprender, hoy estamos solos, pocas luces se encienden donde todos estos inutiles se encargan de apagarlas.

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