Cleopatra y punto final

Desaparecida sin dejar rastro

Estelle Dixon es ya un personaje popular. Su elección como Miss, las fotografías pícaras, las entrevistas… Participa en el homenaje a Carlos Arniches cuando se le da su nombre a la calle del Peñón, entrega premios y es una de las artistas mencionadas por la prensa cuando se celebra La fiesta de la flor de 1930 contra la peste blanca, o sea, la tuberculosis. La citan al lado de Celia Gámez, Conchita Piquer, María Caballé, Antoñita Torres, Perlita Greco y otras.

En Estampa es una habitual de las encuestas que la revista realiza sobre los más diversos temas. En una se le pregunta qué valora más en un hombre y Estelle contesta: “La bondad. Un hombre bueno es capaz de todo. Incluso de llegar al sacrificio por el cariño de una mujer”. En otra, qué hubiera preferido, ¿belleza o dinero? Ella dice: “Sin titubeos, hubiese preferido ser guapa. Los triunfos que con la belleza se logran no se conseguirían con el dinero. Los hombres no son tan materialistas como cree la gente”.

En esas fechas figura como una de las artistas de Campúa para actuar en el Romea (1930/31) bajo la dirección de Luis González Pardo. Es una de las segundas tiples.

Se anuncia que el debut de la compañía se llevará a cabo con los dos grandes éxitos de la temporada anterior, Por si las moscas y ¡Colibrí! El 27 de agosto también está en el reparto de la tragedia arrevistada Cleopatra y Julio César, de Vicente Pardo y el maestro Roselló. Su papel de Fadima es uno de los principales.

Se ha hecho un gran esfuerzo de presupuesto, pero dos días antes del estreno ocurre un accidente en el Teatro de la Comedia y varios actores caen al suelo desde una pasarela. No sabemos si ella es una de las afectadas, pero parece una premonición. Las críticas son malas y a partir de ese momento desaparece su rastro de forma tan fulminante como surge el año anterior.

2 Comentarios a “Cleopatra y punto final”

  1. Don Quijote.

    Una mujer fatal que se dice.
    Y los hombres que poca defensa tenemos ante tamaña tentacion.
    Pero bueno está era de la epoca de nuestros abuelos, nuestras golfillas de hoy en día son otras, pero las nuestras tienen un defecto, son como flores pero huelen mal.

  2. Maria

    Nuestro genuino Quijote al Caballero del Verde Gabán, (Cap. XVI de la 2ª parte): “La pluma es lengua del alma: cuales fueren los conceptos que en ella se engendraren, tales serán sus escritos”.

    En su variadas referencias a la mujer, fuera pastora o campesina, rica, pobre, culta o analfabeta, doncella o prostituta, hosca o compasiva, fueran serias o divertidas, graciosas, socarronas, irónicas, dóciles y apasionadas inquietas o temperamentales, fuertes o vulnerables,reinas, princesas, duquesas, etc describía a Dorotea y Marcela, como ejemplos de los valores que identifican la condición femenina: la libertad, la independencia y la dignidad.

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