Cocinar a papá

La prensa de hoy alerta sobre la existencia de dos o tres canciones bakalao de contenido xenófobo. Son originales de un tal Dj Syto y están teniendo amplio eco desde su centro emisor de Castellón.
No se sabe muy bien si se trata de baladas o de balidos, dado el carácter cabrito de su compositor. Una de las canciones denunciadas es el bonito tema que lleva por título Me cago en esos putos rumanos, y la otra se anuncia como Facha vs. Moro. En un principio, la novedad canora parece seguir la estela de otros éxitos mediáticos, como la pieza teatral Me c. en Dios, de Íñigo Ramírez de Haro, estrenada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, o el vídeo Cómo cocinar un Cristo para dos personas, biblia teológico – gastronómica del pensador Javier Krahe.
Teniendo en cuenta que desde hace años circulan por la red, o por la redecilla, letras de bakalao, rap, hip hop y demás zarabanda, en las que se incita al tierno oyente _ sólo un oyente tierno es capaz de sobrevivir a un minuto de ese ruido _ a cocer a sus padres, a quemar el instituto, a descuartizar a la señorita de Francés, a dinamitar el ayuntamiento y a obtener gravilla con las piedras de la catedral de Burgos, sorprende que sólo se alce la voz de alarma ahora que les da por los rumanos. Por cierto, en este caso se conforman con cortarles las manos _ quizás por la magnífica rima conseguida _, mientras que en otro de los temas, a una abuela, con enaguas y todo, la sumergen en aceite hirviendo. Pues ir viendo la manera de corregir la situación, ya que si no hay dudas en afirmar que la xenofobia es pelo de diablo; el parricidio, el vandalismo y el talibanismo cultural tampoco son moco de pavo. De modo que, puestos a denunciar letras de canciones, deberíamos empezar por las que aconsejan hacerse a papá y mamá a la pepitoria, para seguir luego con las antirrumanas sin solución de continuidad. Al fin y cabo, papá y mamá están más cerca de los fogones y al niño le puede dar por la cocina en cualquier descuido.

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