Del suicidio al chiste

Una foto de Gamboa en el Blanco y Negro

La primera referencia periodística del joven focego Andrés Gamboa nada tiene que ver con la fotografía. Se fecha el 16 de junio de 1914 y narra cómo unos cuantos niños, el mayor de catorce años de edad, se entretenían disparando en el barrio de Vilaxoane de Foz. Utilizan una pistola de salón y ponen blancos en una pared. El dueño de la pistola es Andrés Gamboa, que dispara “una de las veces con tan mala puntería y tan escasa suerte” que hace blanco en el brazo izquierdo de su amigo Manuel Amieiras. Parece ser que una vez extraído el balín del brazo de Amieiras, el incidente queda en una leve herida.

Salvada la adolescencia sin otros contratiempos, el nombre de A.G.V., de 25 años, vuelve a relacionarse con un episodio sangriento, pues en 1926 se informa que ha intentado suicidarse con una cuchilla de afeitar en un evacuatorio de la Puerta del Sol de Madrid. Contrariedades amorosas le han llevado a la desesperación. Se dice que se ha causado lesiones de pronóstico reservado y que reside en la calle de Santa Engracia, núm. 85.

A raíz de esa convalecencia, regresa a Foz y recupera el humor. Al menos eso nos lo hace pensar el envío que realizaba precisamente a la revista Buen Humor con el fin de participar en un concurso de chistes, primero desde Turleque (Toledo) y en 1927, ya desde Foz. El premio son 10 pesetas y Andrés opta a ellas con éste de corte clásico: “¿En qué se parece un paraguas a un embudo? En que el uno es para-aguas y el otro para vinos”.

No gana, por supuesto. En ese momento ya es conocido en Foz por sus actividades fotográficas y por sus instantáneas coloreadas de naranja, verde o azul, lo cual es doblemente pionero.

En 1928 es nombrado miembro de la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza, a donde concurre con una colección de fotos para conmemorar el centenario de Goya.

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