Una banda en 8 horas

Juan Serrano Marqués

La vida musical de Juan Serrano Marqués discurre entre Lugo y Pontevedra, y si de verdad nace en la primera el año 1866, en la segunda muere en 1954, y aquí gustan decir que es pontevedrés de corazón.

Sea. Lo importante de este músico polifacético es la actividad que desarrolla a lo largo de sus 88 años de vida. Quedémonos con algunos aspectos sorprendentes.

Por ejemplo, que es discípulo aventajado de Juan Montes y que desde los diez años domina otros tantos instrumentos: flauta, bandurria, guitarra, acordeón, concertina, clarinete, saxofón, contrabajo y violoncello, siendo también organista de la parroquial de San Froilán.

A los quince, el alcalde Rúa lo nombra director interino de la Banda Municipal y desempeña la labor con criterio y solvencia.

Su nombre ha vuelto a la actualidad hace dos años, pues gracias a Juan Parra y al director de la Banda del Conservatorio Manuel Quiroga, Iago Lariño Rodal, se ha podido recuperar, un siglo después de haber sido escrito, su pasodoble Barquerito, dedicado a Manuel Escudero, el torero de Pontevedra.

Extraña combinación. El torero pontevedrés y el músico lucense.

Además de una inmensa labor en bandas, rondallas, coros y orfeones, con los que consigue numerosos premios en los certámenes a los que acude, hay un momento en la vida de Serrano que resume su capacidad para la dirección y su talento musical.

Sucede cuando por razones económicas se ha disuelto la Banda Municipal de la ciudad, casi como ahora, pero a Lugo llega el general Ángel Aznar y se le quiere cumplimentar musicalmente como corresponde.

Entonces se encarga a Serrano de que se saque de la manga una banda. La labor le ocupa ocho horas y con otras dos para los ensayos está listo para presentarse ante Aznar y deleitarle, por ejemplo, con la Alborada de Veiga.

Un comentario a “Una banda en 8 horas”

  1. Tolodapinza

    El jefe de la bitácora ha abandonado desde hace unos días el fragor cotidiano de la política y sus barandas, para ilustrarnos con otros aspectos socio-históricos.

    Aplaudo la moción.

    También yo, a mi manera, he dejado aparte los “inputs” (palabra muy usada por los cursis megamodernos) de la política y sus achaques. Excepto por el seguimiento de esta bitácora, y sólo de esta, no leo ni veo ni oigo nada relacionado con la política actual de esta piel de toro. Desde Noviembre pasado huyo de los telediarios de cualquier cadena, o como mucho solo veo la parte final sobre deportes, me niego a ver/oír tertulias televisivas o radiofónicas y me salto las páginas de política de mis periódicos habituales. En la TV sólo veo series televisivas y alguna que otra película (si no la han repetido ya anteriormente varias veces). Y para de contar.

    He descubierto que estar al día en la política patria únicamente me causa malhumor. Pues fuera. De hecho, no creo que ningún medio de comunicación sea verdaderamente independiente. Pude estar ilusionado con la libertad de expresión y prensa en algún momento, pero eso ya está erosionado hasta el hueso. Pues con su pan se lo coman.

    Por otra parte, ¿para qué hay que informarse sobre el día a día de la política de nuestro país? ¿Para conocer al detalle la última mamonada de alguno de los muchos Rufianes que viven del erario público?

    ¡Vamos anda!

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