El misterio Aréjula (I)

Fernando Vela

El apellido Aréjula llega a las poblaciones del norte de Galicia a través de varios marinos que lo llevan, entre ellos, Justo y Calixto Aréjula, localizados en A Coruña y Ferrol.

Pero el nacimiento de Francisco Aréjula López en Viveiro el año 1903 tiene otra explicación, puesto que ese año es nombrado administrador de la Aduana de aquel puerto quien venía siendo el oficial vista de la de Tui, Bibiano Aréjula Martín, padre de nuestro personaje.

En efecto, Francisco Aréjula López se convertirá en un auténtico personaje dentro del mundo de la ufología española, tanto por lo que hizo, como por lo que de él se dijo, sin que lo hiciera. Y gracias a la ligereza con la que actúan algunos showman de estos temas, el nombre de Aréjula todavía resuena con ecos de misterio que el propio hombre no busca en la vida.

Su abuelo, Bibiano Aréjula y Pelegero, es un teniente de Infantería, con galones ganados en África. Hijo de éste es Aréjula Martín, que entra en el Cuerpo pericial de Aduanas el año 1892.

Después de recalar en Tui, lo hará durante seis años en Viveiro, donde a los dos de llegar es víctima de un robo de cierta cantidad de dinero. La autora es Manuela Veiga Quiroga, alias Vendabala, que en 1905 es condenada a seis meses y un día de prisión.

El año 1909, Bibiano es nombrado oficial vista de la Aduana de Oviedo, donde coincide con el cofundador de la Revista de Occidente, Fernando Vela, también aduanero. De ahí pasa a ser interventor de Aduanas de Tetuán, a donde viaja toda su familia hasta que en la década de los veinte, Francisco desea ir a Barcelona para estudiar Física, pues tiene muy buenas referencias.

Así lo hace con grandes esfuerzos por parte de los Aréjula, pero la vida que le espera en la capital catalana poco tendrá que ver con sus planes pristinos. (Cont.)

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